miércoles, 23 de diciembre de 2015

Teresa de Calcuta: el mito continúa. Parte I.

La Madre Teresa de Calcuta, otro producto mediático que ha engañado tanto a creyentes como a no creyentes 

Teresa de Calcuta, una mujer cuyo nombre real era Agnes Gonxha Bojaxhiu, nació en Macedonia el 25 de agosto de 1910 y  llegó a la India, a Calcuta, el 6 de enero de 1929, a la edad de 18 años, siendo una monja de la Orden de Loreto. Y con el tiempo se convirtió, gracias a los medios de comunicación, no a sus obras reales, en un mito intocable de occidente. Supuestamente hablamos de una persona que ha dedicado su vida a los demás, aunque curiosamente no ha mejorado la vida de los demás, especialmente de los más pobres. No obstante, criticar a esta mujer suscita rechazo en nuestra sociedad occidental y quien lo haga será calificado como insolidario, injusto o cualquier otro calificativo que muestre una mala intención de una persona hacia una pobre y anciana mujer que no ha hecho mal a nadie y que buscaba ayudar a sus semejantes. No se podría caer más bajo. También las críticas irán en el sentido de una visión anticatólica, aunque sus mayores críticos estén precisamente dentro de esta institución religiosa; porque esta religiosa fue profundamente reaccionaria, oponiéndose por ejemplo al Concilio Vaticano II, y fue también, y esto la califica como lo que realmente fue, tremendamente megalómana, centrando su obra y su trabajo en agrandar su propia figura y ego personal, y no en una mejora real de la situación de los pobres, no solo en la India, con las enormes cantidades de dinero que fluyeron hacia su orden y proyectos.
Cualquier crítica de la Madre Teresa provoca airadas y enfurecidas respuestas, no sólo de los ricos que buscan a la Madre Teresa para sus indulgencias, sino de gente bien intencionada y honesta. Invariablemente, algunos acusan a los críticos de ser "anticatólicos".
Pero muchos de los más decididos críticos de Madre Teresa son misioneros católicos, que han entregado sus vidas para trabajar con los más pobres entre los pobres. Ellos nunca buscan recibir la adulación de las corporaciones transnacionales de comunicación, y ellos son a menudo asesinados por escuadrones de la muerte de los gobiernos porque rechazan enseñar a los pobres a aceptar su destino.1
 El dinero llegaba a raudales, movido por una sutil y poderosa campaña de supuesta beneficiencia
Los donativos siguen llegando a las Misioneras de la Caridad. Vienen de todo el mundo y proceden de gente de buena fe, que, movidas por un acto de altruismo, momentáneo o no, envían sus cheques o giros para ayudar en lo que ellos están convencidos de que es una buena causa: Ayudar a los pobres en Calcuta. 1
Pese a todo esto, un supuesto Papa "progresista", si es que ha habido o hay alguno, va a proceder a canonizarla. Ya fue beatificada por otro Papa, Juan Pablo II, muy reaccionario, en el año 2003. Son cosas de la Iglesia Católica, pero la Iglesia, que se cree en posesión de la verdad y en ser rectora moral, nos querrá poner el ejemplo de esta mujer a todos: católicos, protestantes, ortodoxos, budistas, hinduistas, musulmanes, agnósticos, ateos..., o personas simplemente no religiosas (lo digo porque se puede ser ateo y ser religioso, negar la existencia de un Dios-es y aceptar la creencia en la existencia de almas o espíritus).
Como nos indica Christopher Hitchens, un autor con un bagaje intelectual con altibajos, pero que en el trabajo sobre Teresa de Calcuta (The Missionary Position: Mother Teresa in theory and practice) realizó una obra de enorme calidad periodística, contrastando la teoría ampliamente difundida con la práctica real, cómo alguien osaría a criticar a tal eminencia. Eminencia si nos atenemos a su fama, a su publicidad, nunca mejor dicho; pero en muy claro contraste con su obra real, con lo que se puede comprobar basándose en los hechos. Del mismo modo, otros muchos autores, pese al tabú existente para críticar a esta religiosa convertida en símbolo sagrado, ofrecen lo que los rayos de luz de la sinceridad de las personas que allí y entonces vivieron, en Calcuta, nos cuentan:
Pero ¿alguien se atrevería a tener dudas, cuando se refiera a una mujer menuda que es un monumento para la humanidad moderna?
Si uno viaja a Calcuta, las dudas surgen de inmediato.
Tomemos de ejemplo a Samity, un hombre de 30 y tantos años, sin dientes, quien vive en los barrios miserables. Él es uno de los 'pobres entre los pobres' a quienes se suponía que la Madre Teresa había dedicado su vida. Parado con una bolsa de plástico en las manos, hace cola de un kilómetro de largo junto con miles de otros pobres, en la Calle del Parque en Calcuta. Los pobres esperan pacientemente hasta que los ayudantes les arrojan arroz y lentejas a palazos dentro de sus bolsas. Pero contra lo que se pudiera esperar, Samity no obtiene su escasa pitanza de la institución fundada por la Madre Teresa —de hecho, nunca la ha obtenido— sino de la Asamblea de Dios, una fundación norteamericana de caridad, la que sirve 18,000 comidas cada día.
"¿La Madre Teresa?", responde Samity. "Aquí no hemos recibido nada de ella. Y pregunta en los barrios pobres, a ver si alguien ha recibido algo de esas hermanas acá. Dudo que encuentres a alguien".
Pannalal Manik se hace preguntas. "No comprendo por qué ustedes, gente occidental educada, ha hecho una diosa de esta mujer". Manik nació hace más de 60 años en el barrio pobre de Rambagan, que con sus 300 años de existencia es el más antiguo de Calcuta.
Lo que Manik ha logrado, muy bien puede ser calificado como un auténtico milagro.
Él ha construido 16 edificios de departamentos en medio de la miseria, proporcionando un espacio para vivir a 4,000 personas. El dinero para los materiales de construcción, equivalentes a 16,000 dólares por cada edificio de departamentos, fue solicitado insistemente por Manik a la Misión Ramakrishna, una organización hindú de caridad, la más grande de asistencia social en India. Los habitantes de esa villa de miseria construyeron con sus propias manos los edificios. Esto ha pasado a convertirse en un modelo para toda la India.
Pero ¿y qué colaboración obtuvo este filántropo de la Madre Teresa?
"Fui a verla tres veces," dijo Manik. "Ni siquiera quiso escuchar lo que tenía que decirle. Todos en el mundo saben que las hermanas tienen muchísimo dinero, ¡pero nadie sabe lo que hacen con él!"

No es extraño que en Calcuta existan cerca de 200 organizaciones de caridad ayudando a los pobres. Lo que extraña es que las Misioneras de la Caridad de la afamada Madre Teresa, no se hallen dentro de las mayores colaboradoras en servicios de caridad, lo que contradice la imagen pública mundial de la organización. 3
El estudio sobre el trabajo o actitud de esta religiosa es más detallado de lo que aquí en occidente solemos conocer. Uno de estos estudiosos es alguien que nació y vivió allí,  en Calcuta (Kolkata es el nombre actual), Aroup Chaterjee.
El nombre "Madre Teresa" estuvo y sigue estando ligado a la ciudad de Calcuta. Los admiradores y contribuyentes en todo el mundo de la ganadora del Premio Nobel, están convencidos de que su organización debe ser la más activa en esa ciudad, en la lucha contra la pobreza. Pero no es así.
"Son absolutas mentiras", dice Aroup Chatterjee. Es un médico que vive ahora en Londres y nació y creció en Calcuta. Chatterjee, después de trabajar por años en todo lo relativo al mito de la Madre Teresa, publicó un libro que ha sido reconocido como autorizado y con información verídica: Madre Teresa: Veredicto Final.
Chaterjee condujo su investigación in situ; entrevistó personalmente a numerosos testigos y peinó de arriba a abajo los discursos y declaraciones de la celebrada católica. "Donde quiera que buscara, sólo encontraba mentiras. Por ejemplo, la mentira acerca de las escuelas. La Madre T frecuentemente decía que ella dirigía una escuela en Calcuta para más de 5,000 niños. ¿Cinco mil niños? Debió haber sido una escuela gigantesca, quizás la más grande en toda India. Pero ¿dónde está esa escuela? Yo nunca la pude encontrar, ni conozco a nadie que la haya visto jamás" -reveló Chatterjee. 
La Madre Teresa siempre decía que recogía gente de las calles de Calcuta, pero ni ella ni su orden de monjas hacían eso. Cuando la gente les solicitaba ayuda, les decían cortantes que marcaran el teléfono 102 (similar al 911 de emergencia en Estados Unidos), que nada tiene que ver con orden religiosa alguna porque es del gobierno. 
Aunque la orden posee varias ambulancias que les fueron donadas, éstas son utilizadas sólo para transportar a las monjas a los lugares de oración y no recogen a ningún enfermo ni herido.

La Madre Teresa decía que su orden alimentaba 4,000; 5,000; 7,000 ó 9,000 habitantes pobres de Calcuta todos los días (el número variaba). Las tres cocinas de la orden en Calcuta sirve un máximo de 300 raciones de sopa al día. Y no sólo eso: Las cocinas sólo entregaban sopa a quienes poseían "tarjetas de comida", que eran distribuídas preferentemente a los pobres que eran católicos, que son minoría en la India.

Aunque la orden que fundó la Madre Teresa tiene algo de presencia en muchos países del mundo, en la mayoría de locales se preparan monjes o monjas, no son para ayudar a los pobres. 
Los refugios de la Madre Teresa usualmente sólo ayudan a los niños si sus padres firman una forma de renuncia a su patria potestad y la ceden a favor de la organización. 

La Madre Teresa afirmaba continuamente que sus clínicas para la familia natural prevenían embarazos no deseados, pero los números que reportan no son reales. 

La Madre Teresa enseñaba insistentemente que el sufrimiento era bello si se evocaba el sufrimiento de Cristo; sin embargo, cuando enfermaba, sólo se internaba en exclusivos y lujosos hospitales para tratarse. 3, 4
En su introducción a su libro Mother Teresa: The Final Verdict, 5 comenta la mala imagen que se ha creado de Calcuta en el mundo occidental, visto como un lugar de miseria indescriptible en el que la gente, que se muere de hambre en la calle, es recogida y cuidada por estas laboriosas monjas dirigidas por la Madre Teresa. Sin embargo, el día a día de Calcuta era muy diferente: una ciudad vibrante, con gente moviéndose de aquí para allá, con vida, cultura, negocios, mercados y, claro, también pobreza, como la hay en Nueva York o en el mismo Madrid; pero en modo alguno reflejando esa imagen fraudulenta que tanto ha conmovido como engañado a los habitantes de Europa y Norteamérica. El autor comenta como él mismo, que tuvo una actividad solidaria en su juventud y se preocupó por los más pobres y necesitados en su ciudad, no oyó ni vio nunca a esta orden de monjas. Es más, su sorpresa fue mayúscula cuando abandonó su país y se traslado a Gran Bretaña, donde Teresa de Calcuta era el mito que conocemos haciendo un enorme bien y cuidando de los pobres abandonados de su ciudad. Pónganse en su lugar y vean qué opinión puede tener alguien así de nosotros, los supuestamente más avanzados y sabios, ciudadanos occidentales. Una opinión nada buena, sino compasiva hacia nuestra ignorancia acompañada de importantes dosis de hipocresía, el verdadero sello occidental. La propia mujer de Chatterjee, criada en Irlanda y enseñada también bajo el mito creado sobre esta mujer, animó al investigador  a realizar esta obra sobre la figura de la monja europea, al ver el escandaloso contraste de lo ampliamente difundido en su país con lo que ella mismo comprobó en el lugar de origen de las supuestas buenas acciones.
El mito de Teresa de Calcuta nos debe hacer pensar en el poder e influencia que tienen los medios de comunicación sobre nuestro pensamiento. Así, en este caso tenemos que se llega a un punto en que hoy en día uno puede criticar la figura de Dios, pero tiene problemas si lo hace con la figura de esta mujer, aunque en un caso estemos hablando de una idea y en el otro de un ser humano cuyos actos y pensamientos pueden ser claramente contrastados y no estar sometidos, si se quiere, a una interpretación subjetiva.
Criticar a esta persona, basándose en evidencias concienzudamente contrastadas, no significa atacar a las personas que dedican buena parte de su vida al bien común, no significa atacar a ninguna religión, por supuesto no a la católica, no significa ser una persona ruin y sin moral, significa simplemente ser sincero y objetivo. Y esto, por muchas críticas que este autor y otros reciban, es algo encomiable que debe ser llevado a cabo.
La verdad os, nos, hará más libres. La mentira la dejaremos para los que quieran vivir, vilmente, engañando a otros para obtener el provecho propio. Y ni en nombre de la religión ni en el de la caridad puede en modo alguno esto admitirse. 

PS:
La segunda parte sobre este tema pueden verla aquí: Teresa de Calcuta: el mito continúa. Parte II

  Notas:
1. Mark Cook. Mother Teresa-She can´t put us out of our misery any more.
 http://www.ibiblio.org/prism/oct97/mothert.html#sidebar
2. Papa Francisco canonizará a la Madre Teresa de Calcuta. BBC.18.12.2015.
3. Walter Wuellenweber. Mother Teresa: Where are her millions? Stern. 10.09.1998.
4. Aroup Chatterjee. Mother Teresa, The Mother of All Myths. 6.5.2004.
5. Aroup Chatterjee. Mother Teresa: The Final Verdict. Meteor Books. 2003.

4 comentarios:

  1. Muy valiente por tu parte, y muy honesto. No es la primera vez que leo algo al respecto. Aquí, con tu permiso, dejo dos enlaces que abordan igual de bien lo que no se suele decir acerca de Teresa de Calcuta. Un afectuoso saludo, Mikel.

    http://www.publico.es/internacional/madre-teresa-no-predicaba-ejemplo.html

    https://thescarletrevolutionary.wordpress.com/2013/03/12/nuevas-y-viejas-conclusiones-sobre-la-santidad-de-teresa-de-calcuta/

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  2. Desde la perspectiva científica de abordaje de los problemas sociales la labor de esta "santa" entraría dentro de un paternalismo arrogante y un asistencialismo perpetuador de la pobreza y la marginación. Donde se desprecia y se anula la dignidad humana. Todo eso al margen del beneficio económico que rodea a la "santa".

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  3. Vaya una tía genara que estaba hecha esta. En qué se gastaría la pasta de los donantes? En alpiste? Si esta se hubiera quedado en Albania...

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  4. Esta historia, como la de Amnistía Internacional, nos enseñan que si queremos mejorar el mundo, debemos ser nosotros mismos los que actuemos sin delegar en quien se aprovecha de la buena fe de los incautos.

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