martes, 1 de mayo de 2018

Cuando los progresistas no son la solución, sino el peor de los problemas

Falsos mensajes de los progresistas occidentales para enmascarar proyectos de colonización, abuso y robo como emancipaciones democráticas 

El padre de Daniel, el Mochuelo, quería que su hijo fuese algo más que él. Su hijo no compartía tal idea, que le parecía extraña y con poco sentido. El progenitor elaboraba quesos en la campiña cántabra, un lugar donde la belleza natural tenía buena armonía con las relaciones humanas y donde una vida plena e interesante era posible.  Daniel sabía apreciarlo y hacerlo realidad.
Le gustaba al Mochuelo sentir sobre sí la quietud serena y reposada del valle, contemplar el conglomerado de prados, divididos en parcelas y salpicados de caseríos dispersos. Y, de vez en cuando, las manchas oscuras y espesas de los bosques de castaños o la tonalidad clara y mate de las aglomeraciones de eucaliptos. A lo lejos, por todas partes, las montañas, que según la estación y el clima, alteraban su contextura, pasando de una extraña ingravidez vegetal a una solidez densa, mineral y plomiza en los días oscuros. 1
¿Por qué irse a una ciudad desconocida teniendo lo que él allí tenía y quería? Parece insensato hacerlo. Como insensata veía su situación el soldado que se fue a la guerra de África por la tonta y loca euforia que genera la presión social de aquellos que te dicen y te animan para que te vayas pero que ellos no se van
...no puede dormir. Los pequeños rumores de la posición le recuerdan, por referencias, ruidos de agua. Al pensar en su casa de la aldea envidia aquella miseria con el cantaral rezumante y la tinaja donde al extraer una jarra de agua cantaban las gotas resbalando. No concibe por qué se marchó estando como estaba el pueblo tan bien abastecido de manantiales. Y luego aquellas nevadas que en el deshielo llenaban los caminos, las calles de charcos. 2
La vida del padre del muchacho, con su quesería, no tenía nada que envidiar a lo que al chico le esperaba: trabajar para otros, a las órdenes de otros y cumpliendo los sueños de otros, no los suyos propios.  Esto los mayores de la aldea lo entendían, y lo siguen entendiendo en muchos pueblos de España, como progresar. Cuando es en realidad lo contrario para una mente y un espíritu  independientes, que hacen lo que su buen criterio les dice, no lo que los demás desean.
Entones, ¿qué es el progreso? ¿Quién es un progresista?
Depende de lo que cada ámbito social considere como progreso, que como en el caso anterior tal entendimiento sea en realidad un retroceso.
Ya en el ámbito de la política actual se considera como tal, por ejemplo,  a aquell@s que supuestamente defienden los derechos de las mujeres o la libertad política, aunque no prestan mucha atención a las desigualdades sociales. Aun así, ¿cómo puede ser considerado así, progresista, alguien que pretende abanderar a las mujeres en su país occidental: España, Inglaterra, Francia  o Estados Unidos, y haya hecho lo contrario en otros como Libia, Siria o Afganistán? Sí, me refiero  a los que trataron y tratan de disfrazar como de una revolución por la democracia lo que no fue sino una agresión externa mercenaria de países musulmanes o interconfesionales que disfrutaban de tolerancia y libertad hacia las mujeres y sus decisiones.
No en Libia,  tanto menos en Siria ocurrió ninguna revuelta popular ni pacífica, por supuesto, tampoco en Afganistán.
En Libia no hubo una revuelta o una revolución para acabar con una supuesta tiranía, inexistente, e instaurar la libertad y la democracia, ya bien presentes, hubo algo bien diferente que los analistas y expertos internacionales conocían perfectamente, el ataque premeditado contra un país soberano:
Es evidente que los militares de EE.UU. y el Gobierno de EE.UU. eran bien conscientes de la fuerte presencia de Al Qaeda en la Cirenaica desde ya  2007. Cuando la violencia estalló en 2011 estaba claro para muchos analistas geopolíticos que era el resultado de Al Qaeda, no de “manifestantes pro-democracia.” El gobierno de EE.UU., sus aliados y sus cómplices de la prensa occidental, deliberadamente mintieron al público, tergiversaron su caso a las Naciones Unidas que intervino en Libia en nombre de los terroristas internacionales, derrocando a un gobierno soberano, y garantizando la concesión de una nación entera como base de operaciones para el Grupo islámico Combatiente libio (LIFG). 3
¿Qué hacían los "pacíficos" manifestantes idolatrados en televisiones y por la izquierda de aquí  que irrumpían en Libia o Siria?
La realidad muestra que los "manifestantes" eran en realidad insurgentes fuertemente armados que arrasaron secciones enteras de las paredes de hormigón armado de una base militar de Bengasi, y después se hicieron con el control de artillería pesada y de vehículos blindados antes de apoyar a los rebeldes armados en las ciudades y pueblos cercanos. 4
¿Qué hacían con las mujeres? Abandonadas a su suerte en medio de una violencia extrema desarrolada por los fanáticos invasores, eran violadas, torturadas, asesinadas, conduciéndolas a una vida de miseria y demasiado horror.
¿Qué sabían de las mujeres libias y sus vidas? ¿Sabían algo? ¿Les interesaba siquiera saberlo?
Si los medios hicieran un trabajo serio de investigación hubieran descubierto que en Libia los hombres y las mujeres gozaban de los mismos derechos, sin embargo las diferencias culturales han sido utilizadas perversamente para dar la impresión contraria. 5
Las mujeres, así mismo, podían ir a la universidad, tener el mismo sueldo que los hombres y, por supuesto, conducir vehículos. Esto no es lo normal en cualquier país árabe, tanto por no tener medios como, especialmente, por serles vetado por motivos religiosos. Esta libertad que existía les permitía decidir con quién querían casarse y con quién no.
... desde los primeros días de su gobierno, Gadafi dijo que ni hablar de los matrimonios forzados. Las mujeres libias tienen el derecho a elegir a sus propios maridos. Ellas son animadas a buscar matrimonios por amor. Bajo la ley libia, ninguna persona, sin excepción, puede forzar a una mujer libia a casarse con ningún hombre por ninguna razón.6
Hubo activistas "pro-derechos humanos" de las mujeres que apoyaron a estos llamados rebeldes, es decir, a los mercenarios islamistas, que pertenecían o eran dirigidos por Al Qaeda. ¿Les parece incongruente? En Europa, con la enorme desinformación que hay cualquier cosa se puede hacer, hasta esto, la gente se traga todo. Tenemos así el caso de Magdulien Abaida, que llevó a cabo una campaña en Europa en favor de esos fanáticos y que viajó a París y a El Cairo para hablar contra el Gobierno de Gadafi y buscar ayuda para los islamistas. Cuando cayó el Gobierno libio fue a este país a celebrarlo. En el verano de 2012 quiso realizar una cumbre sobre las mujeres, financiada con dinero del Gobierno británico, en Bengasi. Allí mismo vio lo que ella y su gobierno habían creado, fue insultada y amenazada de muerte de forma bien explícita:
Te mataré y te enterraré y nadie lo sabrá. 7
Esto les pasó a muchas mujeres en Libia por culpa de personajes tan falsos y deshonestos como Magdulien Abaida, y de organizaciones y gobiernos que con sus mentiras humanitarias  engañaron a la población europea para que la guerra de invasión colonial fuese posible.

Y que se ha hecho realmente en estas naciones soberanas. ¿Ha habido progreso y ganancia de libertades?
¿Qué progreso? ¿el que condujo a una sociedad secular no fanática, como la que había en Afganistán en 1979, hacia  una dominada por el terror islamista: financiado, formado y armado por la élite económica de Estados Unidos? ¿Quién ha llevado la barbarie y la opresión a las mujeres y a la sociedad en Afganistán?. Y no solo en Afganistán: Libia, Arabia u otros lugares son ejemplo donde se ha apoyado también este extremismo islámico.

Los EE.UU. alentaron a Arabia Saudí y Pakistán para apoyar a los Talibán, desde luego en su avance hacia Kabul. Ahmed Rashid.

[Los Talibán] fueron activamente alentados por el ISI y por la CIA. Selig Harrison. Experto en relaciones de EE.UU. con Asia.

El referente que tuvieron los Talibán respecto a Arabia Saudí era lo que buscaba EE.UU. Tener un régimen tiránico, sin libertades, donde pudiesen hacer negocios sin tener problemas con la población local, al estar esta sometida a un sistema dictatorial y de terror. Lo expresaron claramente miembros del Senado estadounidense y diplomáticos. El portavoz, Glyn Davies, no vio “nada censurable” en la intención de los Talibán para imponer la estricta ley islámica, y un diplomático de EE.UU. en 1997 decía sin ningún reparo lo siguiente:
Los Talibán continuarán posiblemente como los saudíes. Habrá una ARAMCO [el consorcio de compañías petroleras que controlaba el petróleo saudí], gaseoductos-oleoductos, un emir, sin parlamento y un montón de ley Sharia. 8

Y no solo ocurrió con los Talibán, llevados al poder gracias a la OTAN, sino con los mujahideen (mercenarios islamistas) traídos de múltiples países a Afganistán para hacer la guerra "santa" y con el nuevo gobierno tras los talibán, formado por señores de la guerra igualmente extremistas. La situación de la mujer es incluso ahora peor que con los talibán y completamente diferente a aquellos años 70 y 80, cuando estaba el gobierno marxista, en la que podían vivir en libertad y trabajar e ir a la universidad. Estas cosas no se cuentan en los medios de comunicación por razones obvias que pondrían en muy mal lugar a los gobiernos occidentales y a los propios medios de comunicación, organizaciones "humanitarias" y a la izquierda política.
Amnistía Internacional seguía, pese a todo ello, con sus campañas propagandistas, como la de apoyo a la OTAN para, ¡que mantuviese el progreso que hemos visto en Afganistán!


Cartel de Amnistía Internacional en apoyo a la OTAN en Chicago, mayo de 2012

Con estos "progresistas" no hacen falta reaccionarios ni más imperialistas, ellos ya hacen cosas peores con embusteras palabras e imágenes.

Referencias-Notas:
1. Miguel Delibes. El Camino. 1950.
2. Ramón J. Sender. Imán. 1930.
3. Tony Cartalucci. Nato using Al Qaeda rat lines to flood Syria with foreign fighters. 25.10.12.
4. Tony Cartalucci. US Libyan policy: zero legitimacy. Land Destroyer. March 2011.
5. Leonor Massenet. Derechos de la mujer en Libia: los medios tegiversan la realidad. www.leonorenlibia.com. 27.11.2012.
6. Susan Lindauer. Libya’s War for “The Abaya”: Women’s Rights and NATO’s Support of Pro-Islamist Rebels. Global Research, 27.7.2011.
7. Libya rebel flees to UK as revolution sours for women. BBC Newsnight, 4.12.2012.
8.  Phil Gasper. Afghanistan, the CIA, Bin Laden and The Taliban. International Socialist Review. November-December 2001

domingo, 8 de abril de 2018

La incitación a la guerra y su prevención

Utilización fraudulenta de una fotografía de un campo de refugiados en Trnopolje (Bosnia) por Médicos del Mundo, añadiéndole otra de una torre de campos de concentración para que impactase más y lanzar un claro mensaje acusatorio de crímenes contra la humanidad y los nuevos nazis  contra los serbios en la guerra de Yugoslavia.

Allí donde se desencadenan procesos en los que se produce una una gran actividad en forma de masa o energía, se suele requerir una activación, un desencadenante que posibilite que tal potencialmente poderoso suceso suceda. Ocurre en las reacciones químicas que necesitan una energía inicial que las active, ocurre en el arranque de un motor que mediante un pequeño pero oportuno aporte al comienzo desarrollará posteriormente una fabulosa potencia.
Y así ocurre también en la vida humana, donde sucesos que por su alteración tan brusca de la vida cotidiana, por su enorme requerimiento en tantos sentidos en fines no constructivos, como es el caso de las guerras; necesitan de forma ineludible, si se quiere que acontezcan, de esa estimulación tan poderosa como oportuna si han de llevarse a cabo.
Ya conocerán que en una contienda bélica la primera víctima es la verdad, pese a que luego prácticamente todo el mundo, ustedes en su mayoría  también,   caerá en la falsificación, bien por ignorancia, temor o conveniencia social.
¿Qué hace un hombre o una mujer abandonando su hogar y yendo a lugares más o menos lejanos a matar a seres de características parecidas a él o ella a los que no conoce, con los que nada personal ha tenido? ¿Qué hace, de similar manera, dando apoyo para que otros lo hagan en vez de él o ella? Solo la extensión del odio, la ira y euforia colectiva puede producir tal  trastorno social.
El odio es cegador, daña a uno y a los demás, nubla la razón. Es por esto que se hace odiar a tal o cual dirigente, a tal o cual grupo humano, en un proceso terrible de demonización. El odio inculcado en las mentes de los hombres y mujeres constituirá el más peligroso y letal de los venenos.
Se ha dicho correctamente que la inyección del veneno del odio en las mentes de los hombres por medio de la falsedad es un mal mucho mayor en los tiempos de guerra que las reales pérdidas de vidas. La corrupción del alma humana es  peor que la destrucción de su cuerpo. 1
De esta forma es fácil, al prevalecer la emoción y la ira sobre el buen sentido, extender el engaño, que trae la tragedia.
La guerra se libra en la niebla de la falsedad y en la turbación de la razón. La locura social una vez desatada será muy difícil de contener.
La mayor dificultad fue la puramente psicológica para resistir a la sugestión de las masas, cuya fuerza se convierte en terrible cuando la nación completa está en un estado de violento excitamiento colectivo. 2
De ahí la fundamental importancia de actuar preventivamente, siempre el mejor procedimiento, de evitar que esto ocurra, de desactivar la campaña de demonización, de odio, de exponer a la luz del día los hechos como realmente son y promover el entendimiento y el diálogo como método de actuación.  Haciéndolo así servirá de vacuna eficaz contra los interese egoístas de los que se lucran y prosperan con el dolor ajeno.
No es cierto que no se pueda hacer nada, que no se pueda evitar lo "inevitable", testigo de lo que digo lo tienen en Siria, que pese a tanta mentira no han podido lograr su fin, y no solo porque potencias hayan salido en defensa de su Gobierno legítimo, sino debido de la misma forma a un hartazgo de la gente de occidente  a provocar nuevas guerras con los ya muy conocidos embustes humanitarios y mediáticos. 
Fíjense lo que ya se decía allá por 1914, la guerra para acabar con todas las guerras, una verdadera guerra justa; vamos lo que ya estaba presente en la Edad Media y en los años de los siglos pasados, y en los que vendrán si sobrevivimos a nuestra propia necedad.
Aprendan de lo malo de nosotros, prevengan y eviten que nuevamente de forma inútil e innecesaria personas mueran y maten por cosas tan inútiles e innecesarias. Generen construcción, no destrucción; concordia, no enfrentamiento. Carl Sagan con sabiduría hacía una llamada a nuestra cordura:
La historia está llena de gente que por temor, ignorancia o ambición de poder ha destrozado tesoros de valor inconmesurable que ciertamente nos pertenecían a todos. No debemos dejar que vuelva a ocurrir. 3
Que no vuelva a ocurrir.

Referencias-Notas:
1. Arthur Augustus William Harry Ponsonby.  Falsehood in Wartime: Propaganda Lies of the First World War. George Allen and Unwin, 1928.
2.  Jean Bricmont. Humanitarian imperialism. Monthly Review Press, 2006.
3. Carl Sagan. Cosmos. 1980.

lunes, 26 de marzo de 2018

Nacionalismo lingüístico y la lengua común o estándar


Abundan los malentendidos y el desconocimiento sobre las lenguas, tanto que se confunden las actuaciones, motivaciones y pensamientos políticos con los lingüísticos. Muchos, por etnocentrismo, interés particular o también y principalmente por desconocimiento, creen que un idioma más hablado, más escrito o más extendido geográficamente que otro tiene un grado de superioridad respecto a sus compañeros que no  logran esos números o esa proliferación. Confundiendo, en hábito muy arraigado, especialmente en el mundo capitalista, cantidad con calidad.
Ocurre y es común del mismo modo tener por mejor o  natural el tipo de lenguaje que utilizan los dirigentes sociales. Que fue impuesto con fines razonables en casos o perversos en otros al resto de la población en los procesos de escolarización.
Un elemento clave de la ideología del nacionalismo lingüístico es presentar la imposición de una lengua estándar como un proceso natural de desarrollo gramatical de las lenguas, en el que los hablantes acaban aceptando la lengua más cómoda o comprensible para ellos... 1
Ignorando, a drede, que no fueron los que hablan quienes eligieron nada, sino que a temprana edad, de forma obligatoria y sin posibilidad de elección recibieron tal paquete lingüístico. Luego ellos y ellas mismos se fueron distanciando de ese patrón en su habla cotidiana, a la que los que crearon aquella lengua tan artificial llaman como vulgar. Ganas de distinguirse sin fundamento.
En todo esto se oculta o se trata de ocultar, con bastante éxito, el verdadero trasfondo del asunto.
... se hace invisible el trasfondo étnico, social y político de la lengua estándar, se produce un proceso de desetnización y despolitización de ella, que da como resultado una lengua neutral, común, cómoda y fácil para todos. 1
Les tendré que recordar que ninguna es naturalmente común para todos, ya que la propia característica humana, como la de otras especies, genera diversidad, tan fundamental para la supervivencia y riqueza de la vida. Ni que tampoco ninguna está por encima de una etnia o cultura determinada. La estándar es la de la etnia dominante.
Por supuesto tampoco están libres de la influencia política, bien para ser privilegiadas, marginadas o incluso prohibidas.
Ahora reflexionen sobre sus creencias arraigadas al respecto y recapaciten si tienen la suficiente capacidad de autocrítica, siempre tan necesaria.

Referencias-Notas:
Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico español. Península. 2014.

domingo, 18 de marzo de 2018

La mentira y la guerra


Decía Sófocles que la mentira no llega a vivir lo suficiente para ser vieja, aunque hay que decir que sí lo hace para causar el daño pensado y que a veces estas mentiras perduran en la mentalidad colectiva pese a que la fuerza de las pruebas las desmintiese. Les pongo dos ejemplos  de esto último: la masacre de Srebrenica y Holodomor, que demuestran como el adoctrinamiento supera a la razón.
No obstante, el tiempo de pervivencia de la falsedad, aunque sea breve, es vital para poder desencadenar una guerra. Esto se hace de la siguiente forma, se demoniza y difama a unas determinadas personas o si es necesario a una etnia o cultura entera, acusándoles de cometer atrocidades. Estas personas o culturas son rivales políticos, económicos  y militares de los inductores del conflicto, que no pueden mostrar sus motivaciones reales si quieren conseguir su objetivo. Y así recurren a la emocionalidad, candidez e ignorancia de los muchos incautos siempre presentes, que se dejarán arrastrar por la impostura del "algo hay que hacer" o "hay que parar esto", consiguiendo finalmente dar legitimidad a la brutalidad del conflicto bélico.
No es la indiferencia el mal que tenemos que reprochar, sino la miseria humana de hacer el mal justificándolo como una buena acción, como que se hace el bien. 
Para avivar los ánimos y la indignación colectiva, para eso, para eso se crearon las organizaciones humanitarias y los reporteros de guerra.
Siempre es mejor la gente que va lo suyo y no cae en esta histeria colectiva que aquellos que van de solidarios, pero en el fondo contribuyen a la muerte y destrucción de tantos países y sociedades. 
¿Hacemos un poco memoria? La Primera Guerra Mundial, "la guerra para acabar con todas las guerras", una de las grandes matanzas de toda la historia promovida por motivos humanitarios.

Cartel apelando a los sentimientos humanos: "Quedándote en casa estás dando tu aprobación a este tipo de cosas" ( las imaginarias atrocidades del enemigo).

Como ven, cambian los tiempos, pero no los métodos perversos para engañar al público. Lo vemos de nuevo en la reciente invasión de Libia  utilizando mercenarios de Al Qaeda y la OTAN.



¿Por qué el mundo no nos ayuda?", reza el titular, acompañado de: "los rebeldes imploran la intervención...". Los pobres rebeldes abandonados a su suerte (miembros fuertemente armados y bien pagados de Al Qaeda al servicio del poder occidental) solicitan ayuda de forma conmovedora, engañando a los muchos irresponsables que por su ignorancia política e histórica no son capaces de ver lo que hay detrás de tales imágenes emocionales.

El poder económico lanza las falsas motivaciones humanitarias a través de los medios de comunicación (en la foto las del diario británico The Independent en relación a Libia), de similar modo actúan las organizaciones "humanitarias", y la izquierda da validez a tales embustes. Entonces, la guerra, para robar, matar y someter, tiene el camino libre. Una historia interminable de barbarie.
El modus operandi de utilizar imágenes y discursos conmovedores para movilizar e incitar a la guerra es tan vieja como la humanidad. Tan vieja como la ignorancia humana de su propia sordidez.

En este empecinamiento de la estupidez humana seguimos y pese a que una vez se ha desatado el temporal y todas sus desastrosas consecuencias vemos lo nefasto de nuestras actuaciones, el tiempo pasa y se olvida, volviendo a repetir la terrorífica y dramática rutina de la justificación de la guerra.

lunes, 12 de marzo de 2018

Intransigencia cultural y política en España


Hay un serio problema de convivencia cuando en un Estado en el que coexisten varias culturas, la que ha sido y es la dominante se cree en un grado de superioridad respecto a las otras. Su inexistente mejor valía se confunde con el resultado de una imposición por motivos militares, políticos y/o económicos. Quienes no la tienen como la recibida por vía materna sienten un justificado malestar ante la postura de desprecio que muestran aquellos que se suben al cómodo tren de la mayoría. Aunque dicho tren no sea más rápido ni con mejores prestaciones que los otros trenes de las lenguas presentes.
Para justificar la injustificable postura de considerar de una posición más elevada  lo que se ha establecido de una forma artificial y arbitraria, se recurre a un engaño más. Se dice que hay una lengua y cultura común, que incluso está por encima de aspectos étnicos. Ambas presunciones están igualmente adulteradas. Tal aparente comunidad es fruto violento de la obligación de aprender la historia e idioma del que se impuso por vía militar o económica, no por vía cultural. Y, por supuesto, que tengas mucho dinero o un poderoso ejército no hace que lo que tú hablas o tus costumbres dejen de pertenecer a una etnia determinada, como así ocurre con el castellano.
Cuando los dominados defienden justamente y valientemente su identidad ante los que quieren someterlos, son descalificados de diversas formas. Una típica en España es marcarlos como nacionalistas. Eso sí, solo para los otros, pese a que tal calificativo o es para todos o no lo es para nadie.
Las actuaciones de los grupos no dominantes a favor de su lengua, de su cultura y de su Independencia política se tildan de nacionalistas, mientras que las de los grupos dominantes se califican como no nacionalistas. Pero es que las actuaciones de los denominados grupos no nacionalistas también se fundamentan en la defensa y promoción de una lengua, una cultura étnica y un poder político de una nación concreta y, por tanto, son igualmente nacionalistas. 1
La intransigencia y la violencia son características de la historia española. De ahí la poca unión que existe, al que no puede considerarse como país, sino como sojuzgamiento de países, de ahí que sus dirigentes se hayan amparado y amparen en poderes mayores externos, como Estados Unidos, para mantener el poder y control interno.
Hoy vemos a los gobernantes elegidos democráticamente por los catalanes teniendo que huir de España,  los que pudieron, para no ser encarcelados y privados de sus bienes por poner en práctica la libertad política. Para no ser presos políticos.

Referencias-Notas:
1. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico. Una ideología destructiva. Península. 2014.

domingo, 18 de febrero de 2018

Desprecio al euskera y utilización política en Navarra


Nos cuenta un profesor de la UPV y parlamentario de UPN, Iñaki Iriarte, lo que ni él mismo se cree, que "nadie siente fobia hacia el euskera ni hacia los vascohablantes". 1 No hace falta que refresque demasiado  la memoria a los lectores para recordarles cómo habrán oído que a tantos les molesta que se hable en esa lengua, que la consideran vulgar, incluso tosca y mal sonante. Cuando sucede algo trágico suelen aparecer los verdaderos pensamientos que normalmente se disimulan. Esto decía un asistente a un pleno extraordinario en el Ayuntamiento de Zarautz en 1998, tras un atentado de ETA contra un concejal del PP y que refleja la plena vigencia de la ideología ultranacionalista española, tan aupada en las décadas de dictadura.
Aquí  (en Euskadi) hasta que todos  no hablemos castellano no habrá verdadera paz. 2
Sobre la pérdida, siempre perniciosa, de una lengua y de la más antigua de Europa,  Aurelio Arteta, un filósofo que ya entenderán por qué fue muy publicitado por los medios corporativos,  así como Savater, dice lo siguiente:
...Pero conociendo lo que  son las lenguas, no sería una pérdida objetiva muy grave. (...) Así los vascos vendrían una comunidad lingüística superior, y de esta manera tendrían mayores oportunidades de comunicar e intercambiar información. (...) 2
No es solo lo sonrojante la falta de respeto de este personaje, sino sobre todo su descarada ignorancia en temas lingüísticos, no entendiendo siquiera que todas las lenguas siguen un proceso de desarrollo similar y que por motivos no lingüísticos y sí militares, políticos y económicos,  unas son privilegiadas y otras no.  Las lenguas no son meras transmisoras de información, sino herramientas para crearla, cada una su modo, de ahí la pobreza cognitiva que sucede ante la desaparición de una de ellas 
En conclusión, no puede mantenerse que las lenguas están hechas para para transmitir pasivamente información, sino más bien para contribuir a la creación de información, dado que, al no ser un objeto, la información no se puede transmitir, sino solo provocar. 3
Vemos el desprecio a lo que se ignora hace hablar más  de la cuenta en numerosos escritores españoles.
 El psicólogo Julio González ha dado mucho juego en el tema. Es miembro del llamado Movimiento Gay del País Vasco, y no sé por qué lo dicen en inglés, siendo tan fanáticos del euskera. Se conoce que no hay palabra para "marica" en ese idioma de piedra. 4
Cuando a nivel internacional se relega o se desprecia al español respecto al inglés, entonces pasan al victimismo del que acusan a otros. Su hipocresía es pareja a su desconocimiento. La actitud prepotente y de desprecio del nacionalismo lingüístico español ante otras lenguas con menos privilegios y poder que él, torna en victimismo y defensa de la pluralidad cuando topa con un rival mayor, lo vemos en su actitud con el omnipresente inglés. Aquí la doblez es absoluta y queda bien retratada.
Lo malo de muchos intelectuales e incluso de algún lingüista es que hacen una utilización política de instrumentos tan ricos y esenciales como los idiomas y las ciencias que los estudian
Una cosa que debería quedar clara desde el principio y que los lingüistas deberían respetar escrupulosamente es que los conceptos o instrumentos conceptuales que han sido creados por ellos específicamente para describir todos estos aspectos puramente lingüísticos de las lenguas humanas, no deberían ser utilizados para dar respetabilidad científica y carácter objetivo a análisis que implican aspectos no estrictamente lingüísticos y que intentan apoyar o justificar una determinada opción ideológica.  5
Siguiendo con el desprecio al euskera, el autor inicial lo tiene y lo sabe en sus propias filas, veamos a uno que legalmente, aunque no realmente,  representa a los navarros del sur del Pirineo en las Cortes de España, y las respuestas que tiene a su menosprecio, donde no sale nada bien parado.



En los desatinos con que nos aturde el escribiente, dice que lo que se discute es sobre todo que "quienes la aprendan [la lengua vasca] tengan un acceso prioritario al empleo público".
Como en cualquier parte del mundo razonable y civilizado, no solo se valora, se suele exigir, el hablar las lenguas locales para tener un empleo de este tipo, imprescindible si es de atención a las personas.
Cómo no, suelta la coletilla, como si no fuese un hecho bien demostrado, hoy en día también:
  Se repite a menudo que Navarra tiene "dos lenguas propias", una de las cuales habría sido históricamente "minorizada" y que ahora tocaría "normalizarla". 1
Y que de esto se obtendría la conclusión de que ambos idiomas deben ser conocidos por todos y va al absurdo de que las lenguas que hablan  [que pueden saber] los navarros supera el centenar, sin que sea necesario aprender o rotular en ellas. 
En cualquier lugar de Europa se hablan más lenguas que por aquí, pero ellos tienen en sus servicios públicos las propias de ellos, no las de otros. En relación a esto, por algo se conoce al vasco como tal y como lingua navarrorum y al castellano por este nombre, porque de allí procede y se impuso a Navarra tras la invasión de Castilla. Antes, además, se hablaba una lengua romance, el nacarro-aragonés, no el castellano.
Los entrecomillados puestos a "minorizada" están en la línea de un predecesor suyo en estas tareas de confundir en relación a nuestro idioma originario. Lo podemos ver en el siguiente caso a cargo del ya mencionado filósofo español Aurelio Arteta, que ofrece un alarmante desconocimiento, interesado, de la lingüística y de la historia.
No es cierto que alguien o algo en particular ha sido el culpable de que el euskera sea hoy entre nosotros lengua menor o minoritaria. Con ser cosa probada su represión franquista en escuelas y cuarteles, esa acometida no explica ni mucho menos la pérdida de un idioma de nítido perfil rural y sin apenas soporte escrito. 6
Como ya comenté en un artículo anterior, Supremacismo de un nacionalismo español mal entendido, sí que hay culpables de que el vasco sea minoritario en su país, las políticas borbónicas del siglo XVIII que vinieron de la Corona de España supusieron una planificación de uniformidad lingüística deliberada, obligando a enseñar el castellano en las escuelas y,  por supuesto, no el euskera, cuyo uso fue duramente castigado. El dominio político deriva en todos los aspectos de la vida social, tanto en Navarra como en Cataluña y en otros lugares,  y, claro, se aplicó este poder para someter al país, castellanizándolo.
Porque en Navarra se abla Basquence en la maior parte. Y van a governar Ministros Castellanos. En Nápoles havía Ministros y Governadores españoles, y se abla un Italiano corrompido, y así de otras. 7
Y continúa:
La ley, ciertamente, reconoce el derecho de cualquier navarro a conocer y usar el euskera, pero ese derecho no entraña una obligación de entenderlo y no deja de ser una obviedad en una democracia. 1
Una obviedad donde la lengua castellana es obligatoria para los euskaldunes en esta democracia castellana.

PS:
Un artículo interesante: Tajadura e Iriarte y política lingüística en Navarra.

Referencias-Notas:
1. Iñaki Iriarte. Lengua vasca y convivencia. Diario de Navarra. 18.02.2017.
2. Joan Mari Torrealdai. El libro negro del euskera. Ttarttalo. 1998.
3. Juan Carlos Moreno Cabrera. De Babel a Pentecostés.  Manifiesto plurilingüista.
4. Francisco Umbral. Los unisex. El País. 12.04.1986.
5. Juan Carlos Moreno Cabrera. El nacionalismo lingüístico. Península, 2014, pp. 144-174.
6.  Aurelio Arteta. El engaño de la lengua minorizada. Diario de Noticias. 8.05.1997
7. Cita en el prólogo a la obra de José María Jimeno Jurío. Navarra, Gipuzkoa y el Euskera. Pamiela, 1998.



sábado, 10 de febrero de 2018

El engaño perpetuo de las guerras "humanitarias"

La propaganda sucia y mentirosa  de medios de comunicación y de organizaciones " humanitarias" al servicio de los objetivos crueles y egoístas de las corporaciones 

Los estafadores, que abundan en la especie humana, se basan en el  desconocimiento de los hechos pasados y presentes de sus congéneres.
Les contarán que ahora y hoy lo que sucede es diferente a lo que acaeció antes. Las revoluciones en el presente  son verdaderas, las masacres horribles, siempre culpando a un lado, han sucedido y otras tantas historias, las de siempre, se realzarán para irritar los ánimos e indignar al personal contra el imaginario villano creado. De modo que gente pacífica estará dispuesta a ir a matar o morir a otro lugar o si no al menos dará la aprobación para que otros lo hagan.
Lo que hace décadas hacía la Iglesia  desde sus púlpitos hoy lo hacen las organizaciones "humanitarias" o los "periodistas independientes".
Es importante que no lo olviden.
Mirando a lo pretérito para que entiendan lo presente....

Mussolini hacía tiempo que se había  dado cuenta del poder que tenía la religión, y en especial la Iglesia católica, para movilizar a las masas. Lo expresó en una alocución atribuida a él de forma muy clara:
¡Miren esta multitud de todo país! ¿Cómo es que los políticos que gobiernan las naciones no comprenden el inmenso valor de esta fuerza internacional, de este Poder espiritual universal? (Manhattan)
Este poder y capacidad de persuasión de la Iglesia sería utilizado tanto por el régimen dictatorial italiano como por el nacionalsocialista alemán para ganar apoyo y legitimidad en sus campañas militares de invasión por Europa y por otros continentes.
La llegada al poder del fascismo y la formación de una dictadura fue un hecho clave en el desarrollo de los acontecimientos políticos y económicos del siglo XX. Poco después ocurría algo semejante en Alemania, aquí también con el apoyo de la Iglesia católica, que volvió a anular al partido católico alemán y posibilitó la llegada nazi  al poder. El fortalecimiento de estas dos sistemas fascistas actuaría como un impulsor en la creación de otros, como el epañol en 1939, y especialmente en las campañas de  invasiones y guerras que conducirían finalmente a la Segunda Guerra Mundial.
Una de estas  primeras invasiones fue la de Abisinia, por la Italia fascista. Italia controlaba Somalia, en la costa  del cuerno de África, y quería incorporar a Eritrea, también en la costa, pero esto suponía cerrarle el paso a Abisinia (hoy conocida como Etiopía), por lo que el motivo para el choque estaba preparado. Basándose en un ataque de soldados etíopes a un grupo de soldados italianos, Mussolini tuvo la excusa perfecta para poder justificar el ataque e invasión de Abisinia. La técnica de provocación al enemigo para que respondiese y así tener motivo para atacarle, no ha dejado de funcionar en la historia humana, desde Mesopotamia a Grecia, Roma o hasta el propio siglo XX o el XXI. Otra razón expresada para justificar el ataque militar fue la necesidad de expansión territorial de Italia, este tipo de argumentación sería también utilizado por Alemania bajo el régimen nazi. En el caso italiano esto sucedía durante los años de la  gran crisis: entre los años 1929 y 1934 se triplicó el número de desempleados y el descontento social se hacía difícil de mantener, incluso para la disciplina del partido fascista (Deschner, 1994). El problema no es que Italia fuese pobre, sino que los grandes terratenientes y la propia Iglesia poseían la mayor parte de  las tierras, y las más fértiles. El fascismo, pese a su retórica revolucionaria y de cambio social, era en realidad una ideología profundamente reaccionaria y atrasada. Por esta circunstancia no se atrevió a intentar expropiar tierras a estos propietarios para aliviar y mejorar la situación económica del país. Entonces, como es algo ya habitual, se pensó en realizar una campaña militar, una guerra, en este caso apelando a sentimientos nacionales, religiosos y también humanitarios. Campaña que fue llevada a cabo en el continente africano, en Abisinia. De esta forma el Estado enviaba a la gente joven sobrante, evitando problemas sociales dentro del país y obtenía beneficios con el botín de guerra. Desviando además la atención hacia un enemigo exterior creado para la situación, y así el gobierno corrupto podía hacer frente a sus malas políticas internas. Este modo de actuar, buscando un enemigo externo en tiempos de crisis, se viene realizando por la humanidad desde tiempos inmemoriales. Hoy en día, en una situación también de crisis, no deberíamos ser tan ingenuos en creer que esto no puede volver a suceder. 
Para disponer a la población hacia la guerra se recurrió a difundir y denunciar supuestas atrocidades cometidas por el “bárbaro Estado etíope”; además de mantener una exaltación continua de lo militar y del ejército, tanto en los mítines del partido como desde los púlpitos eclesiales o en la escuela. En esta última la formación era básicamente militar-fascista y religiosa, no había lugar para la ilustración y el razonamiento.
Pese a los esfuerzos de la dictadura de Mussolini, el apoyo a la guerra en  África no ganaba los adeptos deseados, porque todavía  estaban en la memoria las secuelas de la Primera Guerra Mundial: pese a que Italia no fue de los que más sufrieron la guerra tenía un balance de seiscientos mil muertos, cuatrocientos mil inválidos y miles de heridos. Es entonces cuando el estado pide a la Iglesia que actúe con su sabiduría milenaria y su gran poder de persuasión en estos temas. El Papa Pio XI califica a la guerra de “defensiva”, siguiendo una inveterada estrategia del propio Imperio romano. Los jesuitas, mediante su órgano de comunicación Civiltà Cattolica, indicaban que:
La moral teológica católica no condena en absoluto cualquier tipo de expansión económica violenta (Deschner, 1994).
El enorme poder de persuasión y convicción de la Iglesia se puso en marcha para asegurar los apoyos y el éxito al Duce, lanzando desde los púlpitos proclamas a favor del dictador y de su divina misión, y persuadiendo a través de su intrincada, extensa y efectiva red de  contactos e influencias a la ciudadanía italiana. Tal invasión fue calificada por el cardenal Schuster como:
Campaña de evangelización y en obra de la civilización cristiana para  beneficio de los bárbaros etíopes (Deschner, 1994).
Los etíopes pronto iban a conocer esos “beneficios” con el gas venenoso que les desgarraba los pulmones y con las bombas que llegaban desde los cañones italianos que destrozaban sus cuerpos. Mientras, la Sociedad de las Naciones condenaba de forma prácticamente unánime al gobierno fascista. Mussolini se quedó prácticamente solo con el apoyo de Hitler y de la Iglesia católica. Esto determinó el futuro de las relaciones de poder y de las confrontaciones que estaban por venir en Europa y en el mundo. Incluida la tragedia de España, como así fue calificada con acierto por Rudolf Rocker, al exponer los enormes intereses económicos que envolvían al conflicto español, provocado por la insurrección militar con el apoyo de los terratenientes, la Iglesia católica, las grandes empresas y el mundo financiero, tanto nacional como extranjero, así como del fascismo en el poder en Europa (Rocker, 2009). Aislada prácticamente del mundo, la España democrática de la República veía suceder sus últimos días. La contienda, en realidad una represión militar despiadada contra la población española mayoritariamente republicana y democrática, fue sustentada ideológicamente por la Iglesia católica; que tomó este mando al carecer de peso intelectual e influencia social el sector del ejército sublevado o el partido fascista español, la Falange.
Las atrocidades cometidas se disfrazaron como “cruzada cristiana contra el bolchevismo”, independientemente de que el comunismo en España no tuviese fuerza, o de que en la cruzada se matasen muchísimos cristianos por parte de los sublevados, incluidos los sacerdotes opuestos al fascismo, como ocurrió en Euskadi.
El motivo de esta guerra, tan desigual y tan brutal, fue el mantener a toda costa los privilegios de una clase alta en España que vivía en la opulencia, mientras buena parte de  las gentes del país padecían verdadera hambre. El miedo y la muerte harían acallar a aquellos que se opusiesen a este estado de las cosas. Cuando un amigo del sacerdote navarro  Marino Ayerra, autor de: No me Avergoncé del Evangelio, obra que habla sobre los días iniciales de la guerra civil en Navarra, le comentaba antes de iniciarse la sublevación que tanto al capital como a la propia Iglesia les quedaba la guerra como recurso en caso de que se presentase alguna duda hacia sus privilegios, este entonces no le concedió mucha importancia.  Los hechos le harían ver lo equivocado que estaba y la guerra serviría otra vez más para someter a una sociedad a los deseos de una minoría. En el propio libro de Marrino Ayerras se ve un dibujo muy gráfico sobre este asunto, con una bolsa de dinero (el capital, el mundo de los negocios) y una cruz (la Iglesia) apoyándose una en otra y diciendo la Iglesia: 
- ¡Tambaleamos! 
- ¡Ten fe! ¡Aún hay guerras! –respondiendo el Capital- (Ayerra, 1978).
Sobre la bolsa hay una corona, simbolizando a la monarquía e impreso sobre ella un símbolo del fascismo, la cruz gamada. Al fondo, en el horizonte y en el cielo, aparece el armamento militar: tanques y bombarderos. Los hechos demostraron una vez más que esta realidad histórica se repetiría.
El teólogo moral católico Johannes Ude obtuvo una conclusión acertada sobre los sucesos de España:
Las iglesias españolas en llamas, la mucha sangre y las espantosas atrocidades allí cometidas no debieran sino movernos a buscar a los culpables allí donde realmente se encuentran, es decir, en nuestras propias filas.Sobre los representantes de la Iglesia Católica recae una responsabilidad y una culpa tremendas, según se desprende de la confesión del cardenal Gomá y del Padre jesuita Marina.