domingo, 4 de agosto de 2013

La prostitución: preguntémonos por sus causas.


Miles de chicas se ven arrastradas a la prostitución por la miseria en amplios estratos sociales, también en España


¿Qué lleva a una mujer (o a un hombre) a realizar una actividad sexual a cambio de dinero? Seguramente el placer no,  la lleva y lo lleva principalmente la necesidad, la necesidad de disponer de recursos económicos para sobrevivir. Es triste y trágico que para sobrevivir  las personas tengan que recurrir a un medio muchas veces tan degradante en contra de su propia voluntad y de su propia dignidad. Ciertamente no debe ser un trago fácil y no debe dejar una buena memoria. Pero ante el dilema de subsistir ella o él y seguramente también sus hijos o no haber otra alternativa viable y factible, poco podemos condenar, poco debemos criticar.
Hay muchos que todavía sostienen que el negocio del sexo está regido por gentes que explotan a las mujeres y las fuerzan a esta penosa labor. Es cierto que esto ocurre, aunque también es cierto que esto no representa a la mayoría de las personas que se dedican a ello. Esta explotación se puede dar principalmente en determinados clubs y organizaciones y con determinadas mujeres que proceden del exterior, pero es en realidad una minoría del mundo de la prostitución. Vean sino las páginas que abundan en internet, no solo en los periódicos, y verán un perfil de persona que decide practicar este modo de subsistencia porque no halla otro, porque no tiene otra posibilidad, porque no tiene otros medios de supervivencia. Lo ejercen "voluntariamente" en el sentido de que una persona concreta junto a ellas no las fuerza a hacerlo, las fuerza a hacerlo en realidad las decisiones y actuaciones económicas de personas concretas que dirigen las corporaciones económicas y los gobiernos.
¿Se acuerdan de la celebrada caída de la Unión Soviética? ¿de la libertad que iba a llegar a aquellos lugares? Bien, lo que no les contaron es que la libertad que les iba a llegar era la de decidir donde podían morir de hambre. Y de hecho, tras aquel acontecimiento, en realidad trágico, Europa occidental se llenó de bellas mujeres del este: Ucrania, Rusia, Lituania... Gorbachov tiene las manos bien manchas de sangre por la miseria a la que condujo a las gentes eslavas. No les extrañe que las personas de allí no le tengan gran aprecio.
En relación al tema de la prostitución vemos que bien poco importan los preceptos morales o religiosos, pues hay dos modos de actuación: uno el privado, donde este tipo de sexo tiene una notable importancia, especialmente el de alto standing destinado a los dirigentes de las corporaciones y de la política, y otro modo es el público, donde es estigmatizada, de ahí que estas mujeres o estos hombres sean invisibles de cara a la sociedad. Así, una mujer que se dedique  a este menester no podrá expresar públicamente su profesión porque la gente de alrededor se le apartará tal y como si tuviese la peste o hubiese cometido el mayor de los delitos. En privado su postura, o posturas físicas, seguramente serían bien diferentes. Esta hipocresía de la sociedad tampoco la tomen demasiado en serio.
Respecto a la acusación contra aquellos que pagan por la prostitución, hombres o mujeres, a mi me parece que es un error. Mientras exista respeto yo no veo problema y luchar contra ello es causa perdida, aunque para mi gusto, y esto es ya una opinión personal, este tipo de prácticas le quita todo aliciente a una relación.
No acusen a los hombres y mujeres que se dedican a la prostitución, a los que les pagan por ello, sino a las causas que hacen que una persona que no se quiera dedicar a esto se tenga que ver forzada por pura necesidad material a hacerlo. Critiquen y ataquen a los dirigentes industriales y financieros, a sus políticos bajo sueldo y a quien corresponda, incluso a las señoritas políticas "feministas" que no se interesan por las causas reales de este problema social.

7 comentarios:

  1. Hola Mikel:

    En relación con tu artículo que, como siempre, me parece estupendo a mi en ocasiones me ha llamado la atención el contraste entre la sensibilidad, totalmente justificada, que algunas clases medias urbanas y acomodadas tienen con el drama de las mujeres que se deben de prostituir en contextos de gravísimos dramas personales causados por la penuria económica, y la relativa indeferencia que les producen las mujeres que deben de trabajar en condiciones de esclavitud por salarios muy por debajo del nivel de subsistencia mínima.

    Podrá parecer que una cosa y la otra tienen poca relación pero no es así ya que, como tu bien escribes, son muchas las mujeres que llegan al ejercicio de la prostitución debido a que el trabajo en sectores económicos infimamente pagados como: la hostelería, la confección de ropa, el servicio doméstico etc resulta brutalmente explotador y radicalmente insuficiente para subsistir ellas y sus familias; y de ahí viene precisamente mi crítica: en ocasiones abolicionistas radicales de la prostitución desde posturas laicas, parecen sin embargo ciegos a los esclavos y esclavas que diariamente les sirven en los restaurantes, les confeccionan sus ropas, les limpian sus casas sin contrato y que, a veces, acaban ejerciendo las prostitución para poder comer ellos y sus hijos porque el sueldo que reciben por todas las otras actividades mencionadas no les alcanza para vivir. Al final, pareciera que incluso a los supuestamente no religiosos les acaba por importar más la connotación sexual de una actividad que la tragedia de la esclavitud; la terrorífica idea sería: "si no hay sexo de por medio y puedo consumir barato miro para otro lado" y que está mentalidad la compartan muchas personas supuestamente laicas y progresistas es, en mi opinión, doblemente terrible.

    Saludos cordiales

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  2. Su legalización significaría un paso en la dignidad de tal profesión. La más antigua del mundo. Todos somos esclavos, el sistema necesita de esclavos. Ahora se están cargando las mejoras conseguidas y lo estamos permitiendo. Nos están esclavizando más y más. La prostitución mueve miles de millones de euros en negro de los que la sociedad no se beneficia. La prostitución incontrolada produce enfermedades que nos cuesta a todos. La prostitución va pareja a otras actividades que por su no legalización, también son delictivas. Nadie acabará nunca con ella. Regularicemos entonces la actividad. Basta ya de prejuicios morales de iglesias hipócritas. Ocurre igual con las drogas. Legalizar. Acabaríamos con ese poder en la sombra que maneja miles de miles de millones en la sombra, no gastaríamos en los servicios de vigilancia y controlaríamos mejor -con la intención de ayudarles- a los que caen en sus hilos. No nos damos cuenta pero el sistema necesita de este tipo de actividades ilícitas para su enriquecimiento, mientras todos los demás pagamos los costes de su enriquecimiento. Hay que dejarse de necedades y de prejuicios falsos. Afrontemos los problemas con la ley en la mano. Legalizar es la mejor forma de evitar los perjuicios que esas actividades generan en nuestra idiotizada sociedad...

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    1. La prostitución no tiene dignidad, acostarse con gente desagradable es lo más degradante del mundo... tú no lo verás porque eres el que paga para acostarse con señoritas de la edad de tu hija, pero si fueras tú el que tiene que revolcarse con viejos, gordos, feos, te gustaría.

      El putero es un enfermo mental, tiene una patología, una desviación.

      Y las personas prostituidas salen de entorno desfavorecidos, salvo las que cobran 1000 la noche y lo hacen por amor al dinero...

      El resto lo hace por pura supervivencia.

      Es patético que alguien se aproveche de eso para satisfacer sus perversiones sexuales.
      Además que pagar para que te toquen es tan degradante para la puta que se folla cualquier bicho, como para el que paga para que lo toquen... tan poca cosa es que tiene que pagar?

      Me imagino una madre teniendo que dar de comer a sus hijos, sin opciones ya... se prostituye, y viene un tipo asqueroso a manosearla, penetrarla... y ella pensando en sus hijos... es HORRIBLE!

      Y he conocido mujeres así. Una que no le daba para nada, ayudaba a su hija a pagar sus estudios, los gastos de la casa y gracias.

      Y contaba las cosas que le pedían y le hacían los hombres...

      Antes de alquilar su sexo por necesidad la gente tuvo trabajo, no es el oficio más antiguo del mundo, ni es un oficio tampoco.

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    2. Por fin un comentario que se acerca verdaderamente a la raiz del tema. De profesión no tiene nada, es mas bien la materialización de las bajezas humanas, reflejo del aislamiento psicologico y social de quienes participan en esa actividad. Quien se vende, en general lo hace por desesperación, incluso cuando lo hace por mucho dinero, y quien lo compra lo hace por su incapacidad para relacionarse con otros. Siempre será una actividad sub-social y su legalización no significaría mas que la institucionalización de una perversión.

      Nuestro sistema economico y social está en la raiz causal del hecho, pero no creo que sea el principal motivo de este hecho social histórico. La gran respuesta estará siempre en las psiques individuales y en cómo estas se interrelacionan en un contexto social.

      Lo que no quita que la élites dominantes y que miran por encima a las masas, no fomenten la actividad y la.ideología de que legalizando se soluciona el problema, o al menos se extraen réditos económicos. Flagrante perversión ética que compran puteros y misóginos que aceptan la división conflictiva entre los sexos. Desde luego la crisis/fraude tiene mucho que ver en el auge de este enfoque.

      Mera opinión personal.

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  3. Creo que el evitar que quien no se quiera dedicar a esto no tenga que hacerlo por fuerza de la necesidad, debería ser la meta. Una sociedad humana no tiene porque tener personas sin recursos y medios y otras que derrochan sin límite, esto no es una ley natural, tampoco una ley natural humana. Se puede y se debe cambiar, no hay nada inevitable en ello.

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    1. Sería maravilloso. La legalización también podría servir de filtro, aunque hoy la cosa no está precisamente para cantar ópera. Hay miles de jóvenes con licenciaturas trabajando de reponedores en los grandes almacenes. La legalización ampararía a esos trabajadores con unos derechos presentes y futuros (Aunque nos los estén quitando cada día más) y eso "dignificaría la profesión" y todos nos beneficiaríamos de eliminar un submundo financiero...

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  4. Legalizar la prostitución no es acabar con el problema. La prostitución, legal o ilegal, es una aberración del capitalismo, una secuela del sistema que favorece a unos pocos, sea legal o ilegal. Acabemos con el perro y acabaremos con la enfermedad. Una sociedad igualitaria y justa no necesita de la prostitución, ni de drogas, sea ilegal o no. Eso por no hablar de lo que significa la legalidad burguesa y sus intereses de clase.

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