Comentaba hace ya unas fechas, que La enraizada pobreza, el desprecio a las personas y el futuro sin esperanza que ofrecía el mundo de la política y de la empresa a la mayoría del pueblo venezolano, hizo que éste apoyase, empujase y quisiese a un valeroso y carismático militar con talento para la política. Esa persona era Hugo Chávez. Ahora dice la gente, de acuerdo a lo que les han dicho los medios de comunicación, que Maduro, Nicolás Maduro el actual presidente de Venezuela, no ha seguido los pasos de Chávez, que no continuó su legado y lleva a Venezuela al desastre. Sin embargo, si esa gente tuviese memoria, recordaría la llegada del chavismo y cómo se desató una enorme y virulenta campaña contra su predecesor. De todavía mayor calado que las presentes. Chávez era un formidable enemigo de acuerdo a los mismos papeles destapados de los servicios secretos estadounidenses. De hecho, tal fue la magnitud e intensidad de esta campaña demonizadora que personas siempre alejadas del mundo de la política y por supuesto de la realidad e historia de Venezuela, comenzaban a repetir, creyendo como propios, estos discursos tan maniqueos como infantiles. Se puede ver con total claridad y demoledora evidencia en un certero documental: Cuarto Poder, sobre Venezuela del colectivo Tres y un perro. No dejando en muy buen lugar el grado de consciencia y el grado exagerado de manipulación a la que estaba sometida la población occidental, en este caso la población española.
Cuando Chávez vio venir el fin de sus días, casi con toda seguridad provocado por sus acérrimos enemigos, nombró a su sucesor para continuar con el legado de la revolución bolivariana, que consistía fundamentalmente en que la mayoría de la población olvidada de Venezuela viviese con un mínimo de dignidad y participase en la vida política del país, algo que antes de 1998 no había ocurrido, además y fundamentalmente de regir y destinar los recursos de la nación para sus ciudadanos y no entregarlos a otros ajenos a ella. Tal legado continuó hasta el día de hoy, irritando a un enraizado clasismo con abierta predisposición colonial. Con un país entregado a los intereses de élites propias al servicio de élites extranjeras. Un método tradicional de "gobernar" en Iberoamérica y en el resto del mundo.
Ahora están en pleno acoso, tanto militar, con toda una flota desplegada frente a las costas venezolanas, como económico, no sólo con bloqueo sino con el robo descarado de buques petroleros. Es el comportamiento de un mundo llamado civilizado pero que en modo alguno lo es.
La estrategia de desligitimación del presidente venezolano no es nueva, aunque suene como tal a la ignorante masa ciudadana que nos rodea. La predijo el propio Hugo Chávez, basándose en la misma historia de la América sometida por los Estados Unidos. La fórmula Noriega, acusando al presidente de ser un narcotraficante, ante lo cual todo ya valía, incluida su muerte.
En esas estamos y se volvería a repetir la historia si no se hubiesen tomado las medidas preventivas necesarias. Porque los desconocedores de la historia ya saben que están condenados a repetirla.
Con una población venezolana consciente y armada las cosas no pintan nada bien para Washington. Y con dos poderosos aliados, Rusia y China, que ya parece que van a pasar de las palabras a los hechos, de la indecisión a la decisión, no debería poder provocarse el derrocamiento del gobierno bolivariano y la llegada de un régimen clasista, tiránico y colonial. Hay mucho en juego para todos y esta vez no debe inclinarse la balanza hacia el mismo lado de la desigualdad, la pobreza y la desesperanza para una mayoría.
PS.
El Premió Nobel de la Paz constituye una herramienta política en beneficio de las corporaciones. Este año, oportunamente, se le ha dado a una persona, María Corina Machado, promotora de la violencia, pero que constituye un arma útil en manos de los Estados Unidos para agredir a Venezuela.
Ella sigue amenazando, cada vez de forma más clara al tener a sus padrinos detrás. Les extraña que no la quieran en Venezuela?
Una desequilibrada ambiciosa que vende a su nación y a quien sea por su egocentrismo loco. La mayor enemiga de Venezuela junto a sus amos.
Hoy 3 de enero ha comenzado el esperado bombardeado a Venezuela. Se repite el guion por parte del agresor. Veremos si no se repite también el del agredido. Siendo incapaz de reorganizarse y defenderse de algo que se sabía iba a ocurrir, como sucedió en Irak, Libia o Siria.
Un régimen colonial para Venezuela dirigido por los Estados Unidos.
Haciendo prisionero al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro.
Nicolás Maduro en los cuarteles de la DEA en Nueva York. Saluda diciendo: "Buenas noches". "Feliz año".
El propio Trump reconoce que Corina Machado no tiene el apoyo y respeto en Venezuela para dirigir el país. Algo obvió, la ven como una traidora egocéntrica en Venezuela. Si la llevasen al poder provocarían un enfrentamiento y estallido social.
"Creo que sería muy difícil para ella ser líder. No tiene el apoyo ni el respeto del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto".
La estrategia del gobierno de los Estados Unidos parece haber tenido en cuenta muchos factores. Entre ellos no iniciar una peligrosa guerra que podría extenderse por toda la región y por eso han descartado la opción de una Corina Machado, que hubiese agravado enormemente la situación, dado su poco equilibrio y el enorme rechazo que suscita en la mayoría de los venezolanos. Al mismo tiempo han lanzado un mensaje a los dirigentes de otros países para que se atengan a las consecuencias si no negocian y ceden a los intereses de Washington. Ha sido una estrategia pragmática que va a conseguir otro gran efecto deseado: alejar a Rusia y China de América.
La injusticia de estas estrategias pragmáticas es el secuestro y encarcelamiento de un hombre honesto de palabra, Nicolás Maduro. Que como ya lo advirtiera Chávez en su momento, sabía que esto podía ocurrir y aún así se mantuvo en sus principios.
Los dirigentes de los Estados Unidos están siendo claros en su intervención en Venezuela. No quieren que las enormes reservas de petróleo, y de minerales, vayan a manos de sus adversarios: China y Rusia fundamentalmente. De este modo, controlando Venezuela, pueden controlar al resto del mundo. Así contienen y pueden amenazar a sus rivales.
Alguien como Nicolás Maduro o en su día Hugo Chávez no son líderes que los intereses corporativos puedan controlar. Porque ellos entienden perfectamente como funciona el sistema occidental, llamado democracia pero que en verdad opera sólo en interés de los más ricos. Algo que ellos no conciben, por entender que las riquezas de un país deben beneficiar y estar destinadas al conjunto de los ciudadanos y no a unos pocos. De ahí la virulencia y demonización llevada a cabo contra estos líderes.
Hay una diferencia sustancial entre el facherío español, ahora descolocado, y la visión de los dirigentes estadounidenses, pragmáticos e inteligentes. Estos últimos saben que apostar por una desequilibrada como Corina Machado, en busca de venganza y con dos dedos de frente, arruinaría los planes de Estados Unidos en América, complicándoles todo y no sólo en Venezuela. Por contra, los primeros, tan repetidamente obtusos, son incapaces de entender el sentido y alcance de la estrategia norteamericana.
Un hombre sabio, Hugo Chávez, frente a una estúpida "periodista". Estamos hastiados de estos "periodistas" que aburren con su estulticia.
Uno de los grandes logros de Hugo Chávez, ocultado durante décadas en occidente, es haber dado identidad como ciudadanos y derechos a millones de venezolanos que vivían abandonados y desamparados a su suerte, sin poder participar en las decisiones políticas del país. Por eso lo odiaron tanto y por eso odian tanto a Nicolás Maduro. Por haber hecho que estas personas participasen y se beneficiasen con todo el derecho que les correspondía, algo que no acepta el clasismo de la oposición venezolana ni la oposición occidental.
Trump, a diferencia de predecesores con registros bastante más criminales, como Biden, Obama, Bush o Clinton, es más honesto, porque es más sincero. Dice de que van estas cosas y por qué actúa, por el dominio global frente a sus rivales, manteniendo la hegemonía estadounidense. Por supuesto, mienten con la acusación a Maduro de narcotráfico, pero es la estrategia que necesitaban para actuar, mejor para el pueblo venezolano que los brutales métodos de Al Qaeda o el ISIS de Obama. Es además una estrategia más inteligente debido al enorme problema en que entraría Estados Unidos con guerras abiertas en Iberoamérica.
Y ya por recordarlo, la gente de la oposición venezolana, básicamente, no tiene dignidad.
Mensaje para María Corina Machado.
Qué pocos recuerdan el bloqueo energético que le hizo Estados Unidos a Japón, que provocó que el país nipón atacase Pearl Harbour. Lo que deseaba Estados Unidos. Se repite la historia, ahora con China.
Venezuela está firmando su sentencia al expolio y destrucción como nación soberana. Se repite la historia, como en Siria, donde compraron a los jefes del ejército para su deserción, o como en Libia, haciendo caso a occidente y ahora liberando a terroristas que cometían atentados y que los volverán a cometer cuando sea oportuno para destruir lo que quede del chavismo. Por otra parte, el mundo multipolar hace aguas. Caen uno tras otro los países socios de Rusia y China. Van a quedar aislados y con un próximo futuro nada alagüeño si no le echan valor y cabeza.
Dejo esta necesaria reflexión de José Miguel Villarroya.
A los venezolanos que festejaban el bombardeo de su país y el secuestro de su presidente por precisamente la potencia que les hacía el bloqueo económico.
Traicionaron el legado de Hugo Chávez y a su país.
El futuro de los venezolanos de a pie con su país en manos de las corporaciones estadounidenses era la peor pesadilla posible. Todos los beneficios y derechos sociales van a desaparecer y volverá la pobreza extrema que dio lugar al Caracazo de 1989. Los desagradecidos de siempre también lo sufrirán y se acordarán de lo que perdieron.





















