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miércoles, 16 de enero de 2013

La guerra de África relatada por Ramón J. Sender. Parte V. Lo humano.

Casa natal de Ramón J. Sender, en Chalamera (Huesca)


Viancé [el muchacho aragonés protagonista de la novela] no puede dormir. Los pequeños rumores de la posición le recuerdan, por referencias, ruidos de agua. Al pensar en su casa de la aldea envidia aquella miseria con el cantaral rezumante y la tinaja donde al extraer una jarra de agua cantaban las gotas resbalando. No concibe por qué se marchó estando como estaba el pueblo tan bien abastecido de manantiales. Y luego aquellas nevadas que en el deshielo llenaban los caminos, las calles de charcos.(1)

¿Por qué un joven marcha a la guerra?, a una guerra que en realidad no es suya.  Bien, por diversos motivos, pero por uno principal, por la presión social, por la persecución social, sí, hacia  aquellos que dicen que no, que no a la guerra. Los dirigentes de la sociedad agitan a esta para que otros luchen por sus intereses y consiguen que la sociedad quede realmente agitada, provocando que todo el mundo, de un modo u otro, enloquezca con esta histeria bélica. "Hay que ir a luchar", a defender no sé qué y a no sé quién. Es siempre lo mismo y siempre funciona. Será porque el ser humano es un ser gregario.
Un líder militar lo expresó de forma muy clara, nadie en su sano juicio quiere ir a una guerra, solo alguien profundamente engañado. ¿Por qué iba a querer ir? ¿Para qué? ¿Qué iba  a ganar con ello? ¿Volver como máximo ileso después de  haber pasado penurias y habiendo hecho cosas terribles que le marcarán el resto de su vida? Nadie, nadie en su sano juicio y con conocimiento irá a la guerra. Ni en España ni en Alemania ni en Rusia ni en ningún lugar del mundo. No obstante, los líderes, los líderes que dirigen la sociedad, finalmente marcarán el destino de muchas vidas, el destino trágico; pero serán obedecidos, por muy nefastas que sean las consecuencias. Solo unos pocos se opondrán y estos pocos serán perseguidos sin piedad, sin descanso, y además serán vilipendiados por el resto de la sociedad. ¿Qué se puede esperar del ser humano si su sociedad persigue e insulta a sus hombres en verdad más valerosos y más conscientes?
Viancé  recordada y añoraba los murmullos del agua en los arroyos y en los manantiales, las nieves del invierno y la felicidad de vivir en la paz y la belleza de su pueblo. No se es pobre por carecer de supuestas comodidades materiales, se es pobre por otros motivos. Nuestra sociedad hoy es rica materialmente, aunque ahora los ricos sean unos pocos y la pobreza se extienda cada vez más, pero es mayor, mucho mayor, la pobreza humana que hay en ella que la  pobreza material. De hecho aquella pobreza, la humana, está conduciendo a la segunda, a la material; por el individualismo, el egoísmo y otros pecados que merecen poco perdón. ¿Por qué nos hemos vuelto un animal consumista, sin sentimientos hacia el sufrimiento de otras  personas? ¿Por qué hemos aplaudido las guerras, las guerras de agresión contra otros países, justificándolas como humanitarias? ¿Por qué aplaudimos este robo y violencia contra las gentes de otros lugares? ¿Estamos recogiendo la cosecha que hemos sembrado y somos nosotros ahora quienes somos los robados, los explotados?

Notas:
(1) Ramón J. Sender. Imán. 1930


NUEVOS ENLACES:

La guerra de África relatada por Ramón J. Sender. Parte VI. Las causas de la guerra.

 



 La guerra de África relatada por Ramón J. Sender. Parte IV. Lo militar.

 

 La guerra de África relatada por Ramón J. Sender. Parte III.

 

La guerra de África relatada por Ramón J. Sender. Parte II. 

 


La guerra de África relatada por Ramón J. Sender. Parte I.



Miguel Delibes: algo más que un gran escritor.


2 comentarios:

  1. Maravillosamente certero este párrafo, y tan descriptivo de la realidad que estamos viviendo también hoy dia:

    "Viancé recordada y añoraba los murmullos del agua en los arroyos y en los manantiales, las nieves del invierno y la felicidad de vivir en la paz y la belleza de su pueblo. No se es pobre por carecer de supuestas comodidades materiales, se es pobre por otros motivos. Nuestra sociedad hoy es rica materialmente, aunque ahora los ricos sean unos pocos y la pobreza se extienda cada vez más, pero es mayor, mucho mayor, la pobreza humana que hay en ella que la pobreza material. De hecho aquella pobreza, la humana, está conduciendo a la segunda, a la material; por el individualismo, el egoísmo y otros pecados que merecen poco perdón. ¿Por qué nos hemos vuelto un animal consumista, sin sentimientos hacia el sufrimiento de otras personas? ¿Por qué hemos aplaudido las guerras, las guerras de agresión contra otros países, justificándolas como humanitarias? ¿Por qué aplaudimos este robo y violencia contra las gentes de otros lugares? ¿Estamos recogiendo la cosecha que hemos sembrado y somos nosotros ahora quienes somos los robados, los explotados?"

    Saludos

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  2. Casi 100 años después los hombres y mujeres de España no han aprendido estas lecciones de la historia. Las desconocen, las ignoran, no les interesan. Ahora se quejan.

    Saludos José Luis.

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