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martes, 10 de septiembre de 2013

Razones de nuestra ruina, no solo económica


Si les doy mi opinión sobre por qué tanto en Europa como en Estados Unidos la gente que está viviendo mal, que lo está pasando mal y se ha vuelto pobre de verdad, no reacciona y hace algo para cambiar esta situación que tiene toda la pinta de ir todavía a peor, les diré que hay unas notorias causas.
Una de ellas sería que los habitantes occidentales han sido permeados, empapados y calados por una ideología que no parece ideología, el consumismo. Parecida en nombre, pero muy diferente a la del comunismo. La gente hoy ve como meta de felicidad poseer más y más cosas, entre ellas, claro está, el dinero. Ese el objetivo y la meta del bienestar. Trabajamos y trabajamos, cuando podíamos hacerlo y aunque pagasen poco por ello, para gastar y derrochar ese dinero duramente logrado en cosas que seguramente no necesitábamos. Comprábamos más por aparentar y por costumbre que por necesidad. El consumismo ha hecho un daño terrible a las personas, las ha vuelto esclavas, materialistas en el mal sentido de la palabra, poco dadas a ciertas virtudes poco apreciadas hoy en día, como la austeridad, la sencillez y la capacidad para reflexionar, pensar y criticar nuestras propias actitudes. Pero, ¿de dónde vino el consumismo? Seguramente no cayó del cielo y tampoco supongo de alguna oratoria eclesiástica, más bien vino de la publicidad de las grandes corporaciones económicas. Estos gigantes económicos, verdaderos dictadores del mundo, vendían sus productos y sus ideas (su negocio) de una forma muy atractiva, los jóvenes picaban y pican fácilmente ante semejante panoplia de diversión, felicidad, bienes materiales y eslóganes de libertad. Todo muy bonito aparentemente, pero vacío. Además, todo eso  hay y había que pagarlo puntualmente y religiosamente, y no era ni es nada barato. En definitiva, que la diversión dura lo que dura, la libertad era y es lo que es, un cuento, y lo que hay en realidad es una dependencia y una esclavitud a tener que pagar un tributo o impuesto más. La gente de la Edad Media, esos que tomamos por ignorantes y brutos, se reiría de nosotros.
Otra causa que yo veo de esta debacle ciudadana (aunque no todos somos ciudadanos, porque buena parte vivimos en poblaciones más pequeñas) estaría en los llamados medios de comunicación. ¿Por qué? Pues sencillamente porque pertenecen a esas corporaciones que hemos comentado antes, y estas han vendido en estos medios no solo sus productos, mediante la publicidad, sino sus intereses, mediante las noticias. Las noticias, no nos engañemos, no cuentan lo que sucede en el mundo, cuentan lo que los dueños de la economía quieren que se crea que pasa en el mundo. Es fácil, ocultas lo que no te interesa, magnificas lo que sí te conviene, incluso acusas a tus enemigos de ser verdaderos demonios, cuando en realidad tú eres todavía bastante peor que ellos, y no tienes la menor intención de mantener ninguna objetividad periodística, ¡vaya ingenuidad! Con este panorama, quien crea que viendo y oyendo los medios corporativos está enterado de lo que sucede en su país y en otros lugares, que está informado, no solo es un ingenuo, sino que se puede convertir en un estúpido con diploma. No piensen que estoy siendo demasiado duro, porque más duro es ver las terribles mentiras con sus terribles efectos que provienen del mundo periodístico y que se apoyan y se creen sin tener la mínima honestidad o lucidez para tratar de cuestionarlas. Para entender casos concretos y también generales sobre esta inmensa y desoladora actuación mediática tienen este enlace: Los medios de comunicación y el periodismo.
Y otro motivo, otra causa, que aprecio como causante de esta situación de apatía e inacción ante la tragedia que realmente estamos sufriendo, la sitúo en lo que se denomina izquierda política. Es decir, aquellas organizaciones que supuestamente estaban y están para conseguir una mayor justicia social, un equilibrio donde no haya enormes desigualdades, que no haya extrema pobreza mientras al mismo tiempo exista extrema riqueza. En este asunto político seguramente hemos sido tan poco precavidos y tan ignorantes como lo eramos y somos con el consumismo o los medios de comunicación. De toda la vida, de siempre, como se suele decir, el que tenía dinero, cuanto más dinero más, ha comprado voluntades, ha comprado a líderes, a introducido en partidos rivales, en sindicatos, en comités y demás organizaciones a personas de su cuerda, para informarse, para enredar, para desinformar, para descarriar y llevar a mal puerto la tarea que venían haciendo aquellos que amenazaban de un modo u otro sus propios privilegios. Esto, como he dicho, se ha hecho toda la vida. Sin embargo, hoy, que vivimos bajo una epidemia de credulidad, ingenuidad y buenismo, esto no se contempla muchas veces siquiera como posibilidad. ¿Por qué la izquierda o los sindicatos durante los supuestos años de bonanza no han mejorado la situación económica de los asalariados, de los que trabajan, de los trabajadores? ¿Por qué la izquierda se ha puesto a la cabeza de la tropa militar, justificando, dando razones y motivos ideológicos y humanitarios en los ataques a otros países del mundo que no estaban bajo el dominio del poder de las corporaciones occidentales? Estas dos preguntas nos dicen mucho de la izquierda que hemos tenido y tenemos y cuál ha sido su papel real, el opuesto al oficial. Con estos amigos, la gente no necesitó más enemigos. Para ver el papel de la izquierda en la justificación del colonialismo y de atroces guerras de agresión tienen este otro enlace: La tragedia de la izquierda.
Por supuesto que habrá y hay más causas que han dirigido y provocado esta crisis económica, moral e intelectual, por supuesto que sí, pero para que todo esto se dé hace falta primero la destrucción de las bases que unen y dignifican a las personas: la desvinculación de sus lazos sociales y comunitarios, que permitan redes de apoyo; el aislamiento que lo hace a alguien presa fácil de cualquier ataque y no permite ver que el propio problema o mal lo sufren también otros muchos,  impidiendo una unión de personas con intereses comunes que pueda tener un efecto práctico socialmente. También se han perdido grandes valores: la solidaridad real, la austeridad ya comentada, los siempre necesarios sentidos de justicia, de tolerancia, de respeto, y especialmente aquellos que fomentan la crítica ,la reflexión y el análisis objetivo de todo cuanto nos rodea. Y, qué decir de otro mal de males, la falta de información objetiva, la desinformación que padecemos. No vivimos en un mundo de sobreinformación, como a muchos les gusta decir, lo que vivimos realmente es un mundo de saturación de mala información. Es bien diferente, porque si tú recibes mucha información y es buena, algo se queda y algo habrás aprendido, pero si, por el contrario, la información es mala, cuando no es deliberadamente mala y falsa, entonces tienes por resultado una persona o una población que no entiende realmente lo que sucede y, en consecuencia, sus acciones ni son las más adecuadas ni les llevarán por buen camino, es más, sus propias acciones pueden provocar daños irreparables y terribles en otras personas, como cuando nos lanzamos a apoyar guerras por informaciones que fueron falsificadas para justificarlas; y ahora estamos precisamente viviendo un nuevo caso de estos.
Cometimos muchos pecados y ahora en el pecado llevamos la penitencia, como dice Juan Manuel de Prada. Este escritor, de "derechas", incluso "reaccionario" (algo sí que lo es), como lo tildan algunos, pero con bastante más sensatez que la pandilla de "progresistas" que viven del engaño y del cuento.

Para que una engañifa de esta magnitud triunfe se requiere que la gente se la trague, como ocurría en la fábula del rey desnudo, en la que, junto a los sastres timadores, había un pueblo sometido que ensalzaba la vestimenta del monarca, mientras se paseaba en cueros por las calles. Y para conseguir que la gente comulgue con la engañifa ha hecho falta destruirla primero, ha hecho falta que se marchitara su amor por las cosas ciertas de la vida, que renunciara al esfuerzo, que abominara de las virtudes heredadas de sus antepasados, que se desvinculara de su familia y de su comunidad. Y así, una sociedad destruida en sus vínculos más elementales, se convirtió en fácil presa de la avaricia; y, cuando la avaricia la condujo al despeñadero, aceptó sumisamente que quienes la habían arrastrado hasta allí se repartieran sus despojos. En el pecado llevamos la penitencia.
Juan Manuel de Prada. Dinero virtual.

Hoy en día, como en la fábula del rey desnudo, no es que la gente no vea al rey (al poder económico y sus consecuencias) desnudo, claro que lo ve si quiere, pero se abstiene de decirlo ante el público, que alborozado e hipócrita lo jalea.
La culpa no es del "sistema" como algo etéreo, la culpa de nuestros problemas está en nuestras acciones  concretas y en las de otros con el poder económico en sus manos a los que permitimos lo impermisible. 





2 comentarios:

  1. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices, como los gigantes económicos se han convertido en los dictadores del mundo, nos hemos deshumanizado y perdidos en nuestro egoísmo no somos de capaces de plantar cara a la injusticia porque miramos primero por lo nuestro.

    Hace unas semanas vi una película, "La purga", que planteaba la decisión de hacer lo correcto arriesgando a tu propia familia o la salida fácil, desentenderse de la desgracia ajena. ¿Con cual de las opciones pierdes más? por desgracia sé que hay personas que ni se lo plantearían, muchos escogerían defender a su familia, y sólo unos pocos arriesgarían su vida pensando en las consecuencias de desentenderse, y enseñar a sus hijos que hay que sobrevivir a costa de lo que sea.

    Una cosa más, he visto el vídeo que comentabas en mi blog, había omitido una letra al final del enlace y por eso no salia. La verdad es que el vídeo me revolvió por dentro, llamarlos criminales es poco, y que esas bestias sean el resultado del poder económico occidental es para perder el sueño, cuesta digerirlo.

    Un abrazo.

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  2. Lo que está pasando en Siria es una auténtica tragedia provocada por el poder económico occidental, la gente aquí no sabe prácticamente nada porque los medios de comunicación se lo están ocultando, como hicieron en Libia, en Irak y en Yugoslavia.
    La izquierda tiene también una gran responsabilidad:
    http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/2013/06/la-tragedia-de-la-izquierda.html

    Un abrazo

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