viernes, 15 de junio de 2012

El genocidio de Ruanda y de la República Democrática del Congo.

Como sobre este tema hay unos importantes malentendidos y circula información que tiene poco que ver con la realidad de lo sucedido hace unos años, y hoy también, muestro unos hechos que ocurrieron en los años 90 del siglo XX en el centro de África. Hechos que causaron un genocidio comparable a los de la Segunda Guerra Mundial.



El genocidio oculto



Pero,  ¿cómo pudo pasar esto? ¿Cómo no se actuó en occidente ante el mayor genocidio después de la Segunda Guerra Mundial y comparable a los sucedidos entonces? Bueno, la respuesta a la primera pregunta ya se ha dado en parte al indicar los enormes intereses de las compañías occidentales en los inmensos recursos minerales del país [esa respuesta se da en el libro que publiqué Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países]. Y para tener su control primero necesitaron tener bajo su poder  la zona, que comenzó con el dominio sobre Ruanda, para posteriormente tomar posesión de las riquezas de su vecino Zaire, rebautizado como R.D. Congo en 1997.
En relación a la segunda pregunta, sobre la indiferencia occidental al genocidio, los medios de comunicación tienen mucho que decir al respecto. De acuerdo a estos, en el año 1994 se produjo una matanza de Tutsis en Ruanda por parte de los Hutus, con cifras que estaban en torno a 800.000 muertos. Entonces apareció una figura como Paul Kagame, que frenó el genocidio y atacó también la R.D. del Congo, supuestamente para prevenir nuevos genocidios. Se ofrece una versión en blanco y negro y distante de los hechos, achacando toda la culpa a los hutus, que debieron haber perdido la cabeza, en lo  que se suele calificar en los medios como violencia  sectaria y fanatismo étnico; y para dar justicia a estos hechos y actores tan malvados aparece un salvador, un héroe que defiende los derechos humanos y la libertad, Paul Kagame. Human Rights Watch, otra vez, contribuyó a extender esta visión idealista y muy favorable a los intereses de las corporaciones y de la administración estadounidense.23Pero, ¿empezó así?, ¿fue realmente así?
Hay que recordar, para aclarar algo la situación, que los presidentes de Ruanda y Burundi, Juvenal Habyarimana y Cyprien Ntaryamira, fueron asesinados en abril de 1994, ambos eran hutus. Las evidencias apuntan a Paul Kagame como responsable, así lo indicaba Michael Hourigan en 1996, cuyo informe para el Tribunal Penal Internacional para Ruanda (TPIR) fue dejado de lado tras haber sido consultado con oficiales estadounidenses.23También Kagame es acusado de este crimen por el general Faustin Kayumba Nyamwasa, antiguo jefe del ejército de Ruanda.23a De hecho, durante los trece años siguientes no se molestaron por volver a investigar sobre la autoría de este crimen.* El juez francés Jean-Louis Bruguiere continuó esta investigación indicando que Kagame necesitaba la eliminación física de Habyarimana, el que era presidente de Ruanda, debido a que se iban a celebrar elecciones en Ruanda, y Kagame no tenía ninguna posibilidad de ganar. Ante esta circunstancia y tras el asesinato del presidente ruandés, Kagame con su ejército, el Frente Patriótico Ruandés, que estaba muy bien preparado militarmente por EE.UU., dieron un golpe de Estado, arremetiendo contra la gran mayoría hutu de Ruanda y haciéndose con el control del país en menos de cien días. La minoría tutsi se imponía por la fuerza a la mayoría hutu. Durante este periodo representantes del gobierno ruandés pidieron ayuda a la ONU con el fin de parar las matanzas, pero EE.UU. se opuso a ello y dio como resultado que continuase el genocidio por parte del ejército de Kagame y la victoria final de este, que era lo que realmente deseaban los dirigentes norteamericanos.
Las matanzas se produjeron por ambas partes una vez iniciadas las hostilidades, pero también es cierto que fue el ejército de Kagame quien dio comienzo esta estrategia criminal y que estaba programada en sus planes. No puede decirse lo mismo sobre la actuación de los hutus que respondían sin mucho orden y control a la violencia que se había instaurado. Estados Unidos y la ONU eran conocedores de lo que sucedía, recibieron informes donde se les indicaba que se mataban al menos a 10.000 hutus al mes;23, 24 pero miraron hacia otro lado, intentando acallar y disminuir la gravedad de lo que sucedía a los hutus y justificando la actuación del ejército de Kagame. Los catedráticos estadounidenses Christian Davenport y Allan Stam, que fueron encargados por el TPIR para documentar los crímenes cometidos en Ruanda en 1994, indicaron que:

La mayoría de las víctimas eran hutus, no tutsis

Las masacres en las zonas controladas por las FAR [Fuerzas Armadas Ruandesas] parecían aumentar a medida que el [FPR] penetraba en el país y anexaba más territorios

Cuando [el FPR, el ejército de Kagame] avanzaba, las masacres aumentaban. Cuando se detenía, las masacres en masa disminuían considerablemente.23

Las conclusiones obviamente no gustaron a Washington y no permitieron que los profesores continuasen con su investigación. Estas conclusiones contradicen incluso la versión de que el primer genocidio, el de 1994, fuese debido principalmente a los hutus. Mostrando que en realidad fue al revés y que quien planificó y llevó a cabo el genocidio fue Paul Kagame, ayudado y financiado desde el exterior. Estos ataques hacia los hutus ya se habían realizado en años anteriores, a través del ejército de Uganda encabezado por el dictador Yoweri Museveni, en el que Paul Kagame había estado como director de inteligencia militar y del que su ejército, el FPR, era un brazo más del ejército ugandés.24 También de cara a un análisis riguroso de las cifras de muertos hay que analizar los datos reales de la población, y haciendo esto se ve que en el censo del año 1991 el 91% de los ruandeses eran hutus, solo un 8,4% eran tutsis, y el resto de otras etnias, como los Twa y otros grupos. Si la población era en Ruanda de 7.099.844, entonces tenemos 596.386 tutsis y 6.467.958 de hutus, por lo que atendiendo a estas cifras y a los informes de los investigadores la cifra de 800.000 tutsis asesinados es realmente falsa, es más, en realidad la mayoría de los asesinados fueron hutus. Esto pasó en 1994, pero después fue incluso peor, ya que el ejército de Kagame se lanzó sobre su objetivo en la R.D. Congo para tener acceso a los recursos minerales, causando un enorme genocidio que continúa hasta el día de hoy. Las cifras de tal genocidio son enormes y superan los seis millones de personas según algunos autores. ¿Cómo pueden los medios de comunicación de masas estar silenciando  actos tan horrendos o elogiando a criminales del grado de Paul Kagame, responsable de uno de los mayores genocidios en la historia? Incluso se le ha dedicado propaganda hagiográfica ampliamente difundida, como por ejemplo: We wish to inform you that tomorrow we will killed with our families (1998), en el que Philip Gourevitch compara a Kagame con Abe Licoln, o A Thousand Hills: Rwanda’s Rebirth and the Man Who Dreamed It (2008), de Stephen Kinzer.23
¿Se repite otra vez el apoyo del mundo de las grandes compañías a otro enorme crimen contra la humanidad como el que  se llevó a cabo en la Alemania de los años 30 y 40? ¿Por qué los presidentes de EE.UU.: Bush padre, Clinton, Bush hijo o Obama le han apoyado? Bueno, las respuestas no son difíciles de encontrar, como tampoco es difícil saber por qué no se ha hecho justicia sobre ello y por qué Kagame o colaboradores como Museveni, el presidente de Uganda, no están ante una Corte Penal Internacional. Las riquezas minerales de la R.D. Congo son enormes y dependen de ellos para su control y explotación.

*Recientemente, en enero de  2012, una corte francesa ha tratado de exculpar a Paul Kagame de los asesinatos de los presidentes de Ruanda  y Burundi ocurridos en 1994. La sentencia es un despropósito judicial, ya que no demuestra en absoluto que no fuesen los seguidores de Kagame los que lanzasen el misil contra el avión. Además de no invalidar la responsabilidad del presidente ruandés por los genocidios de Ruanda y de la R.D. Congo. Los medios de comunicación se han apresurado a difundir con entusiasmo la noticia, con el objeto de limpiar la imagen de su socio comercial, pero en vano, los hechos y los crímenes no prescriben por mucho que quieran desviar la atención.27, 28

Notas:
23. Edward S. Herman, David Peterson. Paul Kagame “Our Kind of Guy”. Voltaire, 3 January 2011.

23a. Milton Allimadi. Did Paul Kagame order the 1994 assassination of President Juvenal Habyarimana. Global Research, 18.8.2012.

24. Edward S. Herman, David Peterson. The Politics of Genocide. Monthly Review Press, 2010.

27. Theogene Rudasingwa. Responding to French Investigations into Habyarimana´s death. January, 2012.
http://newsrwanda-nkunda.blogspot.com/2012/01/theogene-rudasingwa-responding-to.html

28. Noble Marara. Kagame´s unreported killings. February, 2012. 
http://newsrwanda-nkunda.blogspot.com/2012/01/theogene-rudasingwa-responding-to.html

jueves, 14 de junio de 2012

Estados Unidos apoyando el extremismo islámico

Otra vez más Estados Unidos está apoyando a los más extremistas. Lo hicieron en Yugoslavia, donde trajeron a Al Qaeda a Bosnia, también en Afganistán, Irak lo han convertido en un polvorín, Libia destruida en manos de los fanáticos de la ley Sharia, y ahora Siria:


Kossayr: así empezó todo


¿Qué está pasando en Siria? Miles de personas han muerto en un año. Pero, ¿quién las ha matado? Los testimonios que estamos publicando son representativos del drama actual. Suha Mustafa entrevista a sobrevivientes de los enfrentamientos. Pero no precisamente a los que las agencias de prensa occidentales utilizan y presentan bajo las luces de sus proyectores en Turquía y Jordania, sino a simples pobladores que huyen de los combates.
RED VOLTAIRE | DAMASCO (SIRIA)  
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La bala penetró en el cuerpo de mi hermano y explotó en sus pulmones, dice un joven cristiano que logró escapar de Kossayr (o Qusayr) y venir a Damasco. Mi hermano, agrega, era ingeniero civil. Aquel 18 de febrero de 2012 vino hasta Kossayr para despedirse de nosotros antes de volver a Alemania, donde estaba continuando sus estudios. Al llegar a la ciudad aquel día se vio en medio de un enfrentamiento entre las fuerzas del orden y milicias terroristas. No lejos de la casa, un policía gravemente herido necesitaba ayuda. Mi hermano fue hacia él para prestarle auxilio. Pero no sabía que le esperaba la muerte. Le disparó un francotirador.
Kossayr es hoy una ciudad fantasma. Fue en Damasco donde nos reunimos con este joven cristiano, que prefiere mantenerse anónimo. Nos propuso que lo acompañásemos en la capital, donde se han refugiado sus amigos y vecinos, cerca de 150 familias cristianas.
La vida en Kossayr se ha vuelto insoportable a raíz del aumento de la violencia. Las milicias corean consignas confesionales, llaman a expulsar de la ciudad a todas las minorías étnicas o religiosas, concluye el joven.
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Nuestro interlocutor se dirige a un periodista francés: Yo he estado varias veces en Francia. He podido comprobar que, en general, los franceses son gente amable. Entonces, ¿por qué Sarkozy es así? ¿Por qué apoya a extremistas sanguinarios que tratan de masacrarnos?
Ante la ausencia de respuesta inmediata, sigue hablando: ¿Ustedes no sabían quizás como vivíamos en aquella pequeña ciudad cerca de la frontera con el Líbano?
La “revuelta” destruyó en esa ciudad siglos de buenas relaciones entre musulmanes y cristianos.
Al principio, las manifestaciones se desarrollaban sin violencia, hasta el momento en que intrusos barbudos, armados y violentos, hicieron su aparición en las calles. Fue en mayo de 2011.
Aquellos milicianos, muy excitados, comenzaron a destruir la ciudad, a secuestrar hombres para exigir rescates, comenzaron a saquear, a incendiar las casas y los comercios pertenecientes a todo el que se negaba a unirse a ellos, y sobre todo [arremetieron contra] los cristianos.
Los alauitas fueron sus primeras víctimas [1], después los cristianos [2], prosigue una señora que comparte un apartamento con otras dos familias, al igual que las otras 150 familias cristianas refugiadas en los alrededores de Damasco. La dama agrega: Nos dio miedo cuando aquellos fanáticos de Alá se pusieron a gritar sus desgraciadamente famosas consignas delante de todo el mundo, «¡Los alauitas a los ataúdes y los cristianos a Beirut!». Sus dignatarios religiosos, en particular el jeque Arrur [3] –quien incita a esos jóvenes fanáticos a perpetrar crímenes– a través de la televisión saudita Wesal [4] —les prometieron que irían al paraíso si mataban a todos los «infieles». A partir de aquel momento, nuestras vidas estaban seriamente amenazadas. Las familias alauitas sobrevivientes tuvieron que irse de la ciudad mucho antes que nosotros. Fue una depuración confesional. No nos quieren en la región. Y había que esperar lo peor.
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El Ejército « sirio» libre
La situación en el terreno iba empeorando con el paso de los días. Antes, la mayoría de los milicianos que sembraban el terror eran jóvenes, de entre 15 y 25 años, armados de fusiles kalachnikov. Ahora se ven hombres de más edad. Patrullan las calles en camionetas armadas de ametralladoras. E imponen su ley.
¿Y el ejército?, preguntamos a las familias que nos rodean.
Uno de los hombres nos responde. Para él, la intervención del ejército era necesaria, y la gente la reclamó. Pero los soldados no logran hacer frente y miles de ellos han muerto desde el comienzo de los incidentes. Los milicianos están mejor armados que ellos, no sólo disponen de armas pesadas sino también de sistemas de comunicación ultrasofisticados que no tiene el Estado [sirio].
Recientemente, varios días antes de que saliéramos de Kossayr, nos cuenta una muchacha, pude ver a dos hombres del barrio amarrados a dos grandes ruedas de tractor. Eran sunnitas, como los milicianos. Nosotros conocíamos a todo el mundo.
Los habían acusado falsamente de ser soplones de la policía política. En realidad sólo eran dos pacíficos padres de familia. Los milicianos los quemaron vivos, amarrados a las dos grandes ruedas de tractor. Nosotros sabemos que ellos no trabajaban para la policía. Eso no fue más que un pretexto. Los mataron por haberse negado a pagar el «impuesto revolucionario».
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El Ejército « sirio» libre
Lo cierto es, replica un hombre de unos cincuenta años, que de esos milicianos que estamos viendo desde hace cerca de un año no todos son sirios. Eso se nota en su acento y en su manera de vestirse. Algunos son libaneses provenientes de Wadi Khaled y de Arsal, dos pueblos fronterizos. Otros son árabes de diversas nacionalidades. Todos ellos han venido a Siria para crear aquí un emirato islámico. Por eso quieren expulsar del país a todos los que no son como ellos.
Pero no nos fuimos para ir a buscar refugio en el extranjero, como quieren los salafistas. Vinimos a Damasco en espera de tiempos mejores en que podamos regresar a nuestro pueblo, a nuestras casas, a Kossayr, porque somos cristianos, pero nacimos aquí, en este país que también nos pertenece.
[1] Los alauitas son musulmanes que rechazan la sharia y las obligaciones rituales. Los alauitas celebran las principales fiestas cristianas, sunnitas y chiitas. Hay alauitas en Turquía, Siria y Líbano. Los takfiristas, respaldados por las monarquías wahabitas (Arabia Saudita, Qatar, Emirato de Sharjah) los consideran como herejes que deben ser masacrados de forma prioritaria. En su llamado al derrocamiento de Bachar al-Assad, las monarquías wahabitas subrayan que al-Assad es un alauita y que hay demasiados alauitas en la cúspide del Estado sirio. La prensa occidental incluso identifica al régimen baasista con los alauitas, hipótesis que no resiste el más mínimo análisis.
[2] Fue en Damasco donde Cristo se manifestó ante Pablo de Tarso [Conocido también como San Pablo o San Pablo de Tarso. Nota del Traductor.]. Siria, cuna histórica del cristianismo, alberga la mayor comunidad de árabes cristianos. Estos representan el 16% de la población siria (fuente: CIA World Fact Book 2012). La mayoría de los cristianos sirios son ortodoxos.
[3] El jeque Adnan Arrur es un ex suboficial sirio refugiado en Arabia Saudita por razones vinculadas a sórdidos delitos comunes, sin la menor connotación política ni religiosa, y se ha convertido en jefe espiritual de la oposición armada siria..
[4Wesal TV es uno de los principales medios de prensa que se dedican a sembrar el odio en el Medio Oriente. El objetivo de sus programas es denigrar a las diferentes denominaciones musulmanas no sunnitas, así como a los cristianos. Los imams de Wesal TV emiten frecuentes fatwas en las que proclaman que el asesinato de tal o más cual personalidad siria es lícito y conveniente.

sábado, 9 de junio de 2012

La extensión de las grandes compañías (las transnacionales) y la proliferación de la pobreza



Muchos jóvenes, y no tan jóvenes, se quejan hoy en día de que: "Me pagan una miseria", "Tengo que trabajar las tardes los fines de semana", "Sólo cobro 400 o 500 euros", "Me contratan solo por unas horas", "Me despidieron el otro día sin más explicaciones", etc.
No obstante, son pocos los que se preguntan por qué se ha llegado a esta situación donde no hay apenas derechos en el trabajo, donde la gente es utilizada como una mercancía más, incluso ni siquiera como una mercancía, a las que se presta más atención y se les da más cuidados.
Recuerdo que cuando estuve en la feria del libro de Madrid,  presentando la obra que he publicado ahora sobre Estados Unidos, un joven  me comentó que no le interesaba el liberalismo, alguna otra persona me indicó que la historia de este país tampoco le interesaba. Yo les comenté, en lo que estuvieron dispuestos a escuchar, que el desarrollo y extensión de Estados Unidos en el mundo estaba profundamente relacionado con lo que hoy les sucedía en el día  a día. ¿Por qué?, pues, por ejemplo, porque el desarrollo de las grandes compañías, de las transnacionales, se dio con especial importancia en Norteamérica. Estas grandes corporaciones, que pertenecen a las familias más poderosas, lograron verdaderos monopolios evitando un mercado libre, más solidario y más justo. Y no  quedó solo ahí el asunto, sino que fueron ellas las que impulsaron las guerras de conquista e invasión en las que se embarcaría la potencia norteamericana. "La bandera sigue al dolar y el ejército sigue a la bandera", indicaba el general más laureado de los Estados Unidos de América, Smedley. Butler.
Bien, eso ha pasado y eso cuento en la obra, las transnacionales se han hecho con el control del mercado del mundo, en realidad con el control del mundo en prácticamente todos sus aspectos, y ahora ponen sus condiciones. Y en ese mundo controlado  hay poco mercado libre y menos derechos humanos.
Si la gente no es consciente de esto y no entiende esto, se podrá seguir quejando, pero estará quejándose toda la vida sin poner una mínima solución al asunto.
¿Cómo se puede luchar de forma efectiva contra esta situación? No es tan difícil como muchos pretenden hacer verlo. Debemos tener presente que quienes dirigen estas grandes compañías y sus negocios son una minoría, si la mayoría no compra, no consume en estos lugares, no cae en la trampas de la publicidad de esas marcas, no va a esos grandes almacenes o hipermercados, podrán hacer mucho daño sin apenas esfuerzo. Si ellos pierden dinero, pierden poder, y no podrán realizar todo ese tipo de aberraciones que ahora pueden hacer con total impunidad.
Tampoco podemos estar apoyando esas "guerras humanitarias" que lo que en el fondo buscan es extender el poder de estas grandes corporaciones sobre otros países. Su objetivo es tener un mundo homogéneo bajo sus pies, y esto supondría la pobreza para muchísima gente.
La globalización es principalmente una globalización de la pobreza y una concentración de la riqueza.


Recomiendo la lectura de este enlace que pongo sobre una de esas grandes compañías, Walmart, y su papel en El Salvador:
http://www.revistapueblos.org/spip.php?article2429

miércoles, 6 de junio de 2012

La esclavitud y la discriminación racial en Estados Unidos


El racismo no ha dejado de estar muy presente en los EE.UU. hasta hoy en día, y ya desde su origen.
El astrónomo estadounidense Carl Sagan comentaba la trágica desaparición de la cultura y del saber científico antiguos  en su fascinante serie de divulgación científica y humana Cosmos. Al  hablar sobre  la destrucción de esa cultura clásica y de uno de sus símbolos y pilares más importantes, la biblioteca  de Alejandría, recapacitaba sobre por qué pudo ocurrir aquello.Y lanzaba un mensaje profundamente estremecedor, sincero y valiente:

La permanencia de las estrellas fue cuestionada, la justicia de la  esclavitud no.

Con los Padres Fundadores, puestos como ejemplo del librepensamiento, tenemos un caso semejante.
Así, Tomas Jefferson decía:

 El Dios que nos dio la vida nos dio la libertad al mismo tiempo.



Pero no por ello dejaba de tener en su plantación de Monticello más de seiscientos esclavos.
Como vemos, lo ocurrido miles de años atrás volvía a suceder ya en los comienzos de los Estados Unidos.
El conocido lingüista y analista político  Noam Chomsky señala:

Benjamin Franklin, por ejemplo, quizá el más civilizado de los Padres Fundadores, especulaba acerca de si los alemanes y los suecos debían ser autorizados a entrar, habida cuenta de que no son lo suficientemente blancos.
Jefferson, así como muchas otras personalidades, estaba encantado por los mitos del origen anglosajón y la necesidad de preservar la pureza de la raza totalmente mítica

Tradicionalmente, en los textos de historia se indica que la esclavitud existía ya por lo menos un siglo antes de la fundación de EE.UU, en 1776, y duró hasta la introducción de la decimotercera enmienda, en 1865. Pero se suele comentar poco que esto era a nivel teórico y no a nivel real, donde la discriminación y la eliminación de derechos de los hombres de piel negra continuaron durante más de un siglo. Hasta 1965 no tuvieron derecho al voto en los Estados del sur y la marginación y desprecio hacia ellos eran algo cotidiano, no podían estar en los lugares donde los blancos disfrutaban de un mayor lujo o confort, bien en transportes públicos, restaurantes, o allí donde lo indicasen las autoridades blancas.
Hoy sigue habiendo esta discriminación, principalmente económica, que hace que  el porcentaje de reclusos  de “raza negra” en relación al de la población blanca sea mucho más elevado. Por cierto, la tasa carcelaria actual de Estados Unidos es la mayor del mundo, con 716 presos por cada 100.000 habitantes, (datos de: www.prisonstudies.org ), casi uno de cada 100 habitantes está privado de libertad. Como ejemplo comparativo, Suecia tiene una tasa carcelaria de setenta.
No obstante, siguiendo con el tema de la esclavitud, el rechazo a esta también se dio en grupos de colonos, que lo veían como algo aberrante. Tenemos el caso de los escoceses de las tierras altas situados en Georgia, los cuales elaboraron un argumento moral contra la esclavitud en 1739, llamado “Petición de los habitantes de New Inverness a su excelencia el general Oglethorpe”, que indicaba en su punto quinto:

Es escandaloso a la naturaleza humana que cualquier raza de la humanidad y sus descendientes fuesen sentenciados a una perpetua esclavitud…

Pero en 1750 Georgia autorizaba la esclavitud.
El tráfico de esclavos se iba  desarrollando según las necesidades agrícolas, desplazándose hacia zonas del oeste y el sur conforme se iban implantando los nuevos cultivos. Los comerciantes de esclavos no tenían respeto por mantener unidos a los grupos familiares, vendiendo y comprando aquello que les era útil.
Nueva Orleáns se convirtió ya en 1840 en el mayor mercado de esclavos del país, lo que la convirtió en la ciudad más rica y la cuarta en tamaño de la nación.
El trato dado a los esclavos era brutal y salvaje en extremo, estando amparado por el propio Estado. El historiador David Brion Davis comentaba lo siguiente respecto a este trato:

Sin embargo, no debemos olvidar que esas plantaciones “de bienestar capitalista” estaban regidas por el terror.

Los útiles para infringir los castigos eran variados: desde el látigo, a los grilletes, cuchillos, hachas, pistolas, hierros al  rojo, etc., siendo normalmente el primero el más extendido por lo ejemplar que podía servir para intimidar a otros. Si había resistencia por parte del esclavo, simplemente lo mataban, como señala el historiador Howard Zinn en Una Historia de la gente de los Estados Unidos sobre la actitud de los propietarios de esclavos:

Algunos negros no permiten que un blanco les azote y se resisten si lo intentas, en este caso, por supuesto, tienes que matarlos.

Para evitar las infecciones de las heridas producidas en los castigos, y no perder la valiosa mano de obra, se procedía a la abertura de ellas y a la aplicación de antisépticos como trementina, pimienta u otros elaborados.
A los castigados se les recordaba su “delito” con más castigos, como llevar pesados collares, incluso con púas, cadenas u otro tipo de cargas que les hiciese el día a día un vivir penoso, y en el que pudiesen ver otros que les ocurriría si desobedecían la voluntad de los amos.
Las leyes llegaban a tal punto que un propietario que no castigase a un esclavo fugado podía ser multado.
Incluso después de la supuesta abolición, tras la guerra civil, operaban leyes paralelas -no legales en teoría-, conocidas como los Códigos negros -Black Codex-. Con estos podían controlar tanto a esclavos como a negros libres, no permitiéndoles asistir allí donde iban los blancos. La violación de tales reglas podía costarles a quienes lo hacían la mutilación o incluso la muerte por parte de los vigilantes encargados para ello.
Como los esclavos eran propiedad legal, tampoco era infrecuente el abuso sobre las mujeres, sufriendo violaciones; los hijos que nacían de ellas también se convertían en esclavos. Con el tiempo el resultado de estas relaciones daba lugar a esclavos cada vez más blancos.
Para regular los derechos de los amos sobre los esclavos negros se crearon los Slave Codex.
En el Estado de  Carolina del Sur se establecía la pena de muerte para aquellos que ayudasen a escapar algún esclavo, o a apartarlo de su dueño. El objetivo de la elaboración de estas leyes paralelas en los estados del sur era mantener el status quo social, con el fin de tener dominadas y controladas a las personas  de “raza negra”, de modo que no pudiese haber ninguna igualdad y se pudiese continuar la provechosa utilización de la esclavitud. Por ejemplo, en Texas se establecieron en 1866 en la undécima legislatura y en otros estados nada más  introducir la decimotercera enmienda en la Constitución americana.
Estos códigos no permitían  a los negros entre otras cosas: testificar contra los blancos, formar parte de los jurados o de las milicias, o votar. Y para que se viese a quien servían, todos aquellos que no trabajasen para alguno de los terratenientes serían arrestados y obligados a hacerlo. Algunos estados también impedían que accediesen a la propiedad y posibilitaban que los jueces pudiesen ordenar a los niños de los  que fueron esclavos a trabajar para los antiguos amos sin el consentimiento de los padres. Se les imponían multas por no cumplir con lo que pedían las nuevas leyes y si no pagaban podían ser alquilados al mejor postor, los vagabundos sufrían la misma suerte. Así, empresas como US Steel corp., y otras, se aprovecharon de estos abusos para hacer un provechoso negocio.

De: ESTADOS UNIDOS Y EL RESPETO A OTRAS CULTURAS Y PAÍSES: Capit. 2: Los esclavos negros de África.

Este texto estaba centrado en los esclavos de raza negra, pero está claro que no fueron ni son los únicos esclavos que hubo y hay en Estados Unidos. Recordemos un poco de su historia de mano de Domenico Losurdo:


A partir de la revolución norteamericana, el siervo por contrato o el esclavo blanco temporal es totalmente sustituido por el esclavo negro y este, a su vez, tras el final de la guerra de Secesión, cede el puesto al "coolie" proveniente de China o de la India, otro esclavo temporal, aunque esta vez el color de la piel es amarillo.

Domenico Losurdo. Contrahistoria del neoliberalismo. El Viejo Topo, 2007.

Aunque hay que precisar al comentario de Losurdo que no hubo en realidad sustituciones totales, la esclavitud y los siervos continuaron en todas las "razas", incluida la inmigración latinoamericana.


miércoles, 30 de mayo de 2012

La indiferencia, la dejadez y la crisis


Uno de los serios problemas que ha favorecido que esta crisis y este recorte de derechos se hayan extendido tanto se debe a la escasa movilización ciudadana. El que esta haya sido tan baja es consecuencia, en gran parte, a que se ha aceptado de forma obediente y sin pensar lo que nos  dicen esos medios de comunicación que pertenecen a las grandes empresas:

…todo lo cual ha disminuido la capacidad de respuesta de las clases sociales que soportan los efectos negativos de estas políticas consiguiendo incluso presentar tales cambios como inevitables y los únicos posibles para que la gente que los sufre en mayor medida, los trabajadores, las mujeres, los jóvenes, los pensionistas, los parados… no se den cuenta de lo que pasa y se conviertan, por el contrario, en los propios soportes de las políticas que les reducen continuamente sus ingresos y su bienestar.
Fuente: Vicenc Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón. Hay alternativas.

Todo esto debería llevarnos a reflexionar un poco  más sobre nuestra propia sociedad y su funcionamiento. Sin una reflexión sobre ello difícilmente podremos hacer algo válido. No solo es posible, sino que es necesario; si queremos que la situación social y también la económica mejoren, tendremos que poner de nuestra parte. Quienes viven en el privilegio y en el lujo no lo van a abandonar para pararse a pensar en los demás, es el egoísmo humano, tan característico y pertinaz. Esto si que no lo vamos a cambiar.
La pasividad, la indiferencia son males que acostumbran a acompañar al ser humano, y tienen unos efectos atroces sobre la sociedad. Son tan dañinos tanto porque echan a perder la enorme capacidad creativa del ser humano, como porque se pierde sensibilidad al sufrimiento de los demás. Esta pasividad ha hecho que lo que costó mucho trabajo y sacrificio conseguir, como fueron los derechos humanos, y los laborales dentro de ellos, se empiecen ahora a perder. Hace no tantos años, menos de 50, muchos de los derechos que hoy se tienen por supuestos y casi por obligatorios no existían o estaban muy limitados. Las vacaciones pagadas, una asistencia sanitaria gratuita de calidad, las bajas por enfermedad, por paternidad o por accidente laboral, las 35 o 40 horas semanales laborales, la seguridad en el trabajo o el derecho a formar sindicatos libres son algunos de ellos. El error ha estado en pensar que van  a estar ahí siempre. Ahora estamos viendo que no es así, que están amenazados de desaparición de forma bastante seria. Es lógico todo esto que está pasando, lo recuerdo de nuevo, lo que no se cuida se pierde.
Esta crisis, que es una crisis para la mayoría de la población, que ha visto y verá reducir sus ingresos y su calidad de vida, vendrá bien para que se vea que no se trata de un problema puntual, ni en el tiempo ni en el espacio. Va a afectar y afecta ya a buena parte del mundo, que es controlado por las  grandes empresas industriales y financieras. La llamada y supuestamente conocida globalización, es una globalización de la pobreza. Es bueno que nos toque también lo que ya sufrieron hace años países como Brasil, El Salvador, Nicaragua, Venezuela o cualquier otro lugar sometido a la tercermundialización impuesta por el poderoso mundo de los negocios. Ahora llega aquí.
Recuerdo la indiferencia y la justificación que veía en muchas personas cuando miles de bombas caían sobre las ciudades y pueblos de Serbia, Irak o recientemente en Libia. Bien, esas bombas fabricadas aquí, en occidente, y lanzadas y dirigidas desde occidente,  tenían como misión someter a todos estos países a las reglas del “mercado”, no a defender a supuestos derechos humanos. Las guerras siempre han tenido ese objetivo. La penuria social y económica que hoy padece Serbia, Bosnia, Irak, Libia o Nicaragua  no es tan diferente en su origen a la nuestra, tiene unos mismos actores, aunque con métodos algo diferentes. Allí se empleó la guerra, que muchos de nosotros justificamos, y aquí, y también allí, se utilizaron los medios de comunicación, cuando no la policía. Diferentes medios, un mismo fin. Como sobre este tema hay tanta desinformación, recomiendo la lectura de obras de gran importancia sobre por ejemplo los sucesos de la guerra en Yugoslavia, como son las realizadas por Michael Parenti o Michael Collon que indicó en la bibliografía recomendada.
La crisis económica mundial y la guerra, también extendida mundialmente, están íntimamente relacionadas. La segunda consigue poner y establecer los sistemas económicos que conducen a la primera. La guerra ha sido históricamente, y lo es hoy, un enorme negocio para quienes la provocan y la ganan, una élite en el poder, y ha sido también fuente de desdicha y destrucción para las poblaciones que las padecen, tanto los que sufren su brutalidad como quienes pagan sus costos.
La indiferencia ante este mundo de pobreza forzada en un mundo rico, de sufrimiento y violencia innecesarios en un planeta donde podía imperar la concordia, es como un cáncer que ha corroído nuestra sociedad y también nuestro propio corazón. Combatámosla, no seamos indiferentes al sufrimiento de otros seres humanos, esto nos embrutece, y nos conduce a ser finalmente sus próximas víctimas.

Uno de los mayores pecados siempre, y más en días como estos, es la indiferencia, mirar para otro lado. La indiferencia es peor que otros supuestos vicios como pueden ser la precipitación, el fanatismo…Y después ¿qué nos ha pasado? Las causas serían muchas, pero hay una que destaca por encima de todo: el dinero se ha convertido en el nuevo dios de nuestra sociedad, el capitalismo manda por encima de cualquier cabeza y la política se ha sometido completamente a ello. Es uno de los peores males que sufrimos en este momento. En una supuesta democracia, el ciudadano es el que manda sobre el político y este se limita a controlar su dinero; pero ha ocurrido todo lo contrario y el dinero manda al político, mientras el político se ríe del ciudadano.
Entrevista a Javier Sádaba. Diario de Noticias, viernes 18 de mayo de 2012.

Si la política se ha corrompido tanto, sirviendo solo a los más privilegiados en la sociedad y a ellos mismos, deberemos cambiarla. Dejando de dar vueltas sobre la que ya no funciona y formar agrupaciones políticas realmente democráticas que sirvan a quien deben de servir, a la mayoría de los ciudadanos. Esto puede parecer ahora una utopía en un mundo dominado por el egoísmo y la insensatez, pero en realidad no es más que sentido común y un beneficio finalmente para prácticamente todos.
Al final tendrán que ser los propios ciudadanos los que deban tomar el toro por los cuernos. Los que ahora viven en el privilegio no van a cambiar algo que les beneficia. Y seguir apoyando esta poca  vergüenza política y económica es poco inteligente. Se puede cambiar si se quiere, tal vez necesitemos más tiempo de estrecheces y penurias para entenderlo, cuando en realidad esto se podía haber atajado antes sin que sucediese todo el sufrimiento que está ocurriendo y ocurrirá.
La salida de la crisis solo ocurrirá si hay un cambio en el modo de hacer la economía y la política. Que la crisis esté aumentando de forma muy notoria la pobreza, donde en España la pobreza  infantil alcanza un record histórico en 2012 del 26 %, un 10 % más que en 2008, debe levantar todas las alarmas. Más si cabe viendo que el sector privilegiado de la sociedad es cada vez más y más rico, aumentando su enorme riqueza a costa del resto de la población.
¿Se puede permitir que la generación  que nos siga viva en pobreza en un mundo más rico y con más medios? Piensen la respuesta.

(Extracto de: La crisis vista por un ciudadano. Cómo salir de la crisis)

martes, 22 de mayo de 2012

USO Y ABUSO DE LA PALABRA GENOCIDIO: Truth Addict: When it comes to "genocide," Guardian UK's George Monbiot has pulls a Hitchens

Sobre los usos y abusos  del término genocidio recomiendo un artículo publicado en Truth Adict, cuyo enlace adjunto. En él se menciona los estudios hechos por diferentes autores, entre ellos Herman y Peterson, cuyo libro The politics of Genocide es una obra fundamental para entender la manipulación política, la doble vara de medir y la hipocresía que acompaña a muchas de las informaciones de los grandes medios de comunicación.
En mi libro sobre Estados Unidos también trato este tema al hablar sobre lo ocurrido en Ruanda y en Yugoslavia en los años 90.

Truth Addict: When it comes to "genocide," Guardian UK's George Monbiot has pulls a Hitchens

jueves, 10 de mayo de 2012

No hay motivos humanitarios en una guerra



A diferencia de la izquierda latinoamericana, la patética versión europea [de la izquierda] ha perdido todo sentido de que significa hacer política. No intenta proponer soluciones concretas a los problemas, y solo es capaz de tomar posiciones morales, en particular denunciando a dictadores y violaciones de derechos humanos en tonos grandilocuentes. La izquierda social-democrática sigue en el mejor de los casos a la derecha con unos años de retraso y no tiene ideas propias. La izquierda "radical" a menudo lleva a cabo tanto una denuncia de los gobiernos occidentales en cualquier forma como la demanda de que esos mismos gobiernos intervengan militarmente en todo el planeta para defender la democracia. Su falta de reflexión política los hace ser muy vulnerables a las campañas de desinformación y los convierte en pasivos animadores de las guerras de EE.UU y la OTAN. Esta izquierda no tiene un programa coherente y no sabría que hacer incluso si un Dios los pusiese en el poder.
Jean Bricmont.

Estas palabras de Jean Bricmont reflejan bastante bien la situación de desorientación moral y política de la llamada "izquierda" europea. Han justificado guerras, en Yugoslavia, Libia, o incluso ahora en Siria, amparándose supuestamente en los derechos humanos.
Las guerras no se hacen por "motivos humanitarios", aunque estos aparezcan siempre para justificarlas. Se ha hecho esto desde la antigüedad: Egipto, Grecia, Roma, el Imperio español, el Otomano, la Primera Guerra Mundial, la Segunda, las invasiones del Imperio estadounidense, etc.
Podemos recordar aquí algo que  acertadamente  apuntó Arthur Ponsonby, y que no se ha dejado de cumplir y repetir una y otra vez:

La falsedad es una reconocida y extremadamente útil arma en tiempos de guerra, y cada país la usa deliberadamente para engañar a su gente, para atraer a los neutrales, y para engañar al enemigo. La gente ignorante e inocente de cada país no es consciente en el momento de que están siendo engañados, y cuando todo ya ha pasado solo aquí o allí se descubren las falsedades y son mostradas. Como todo es ya historia pasada y los efectos deseados ya se han producido, nadie se preocupa por investigar los hechos y mostrar la verdad

Un ejemplo de falsedad reciente fue la emitida en los grandes medios de comunicación sobre los supuestos ataques de Gadafi a su población. Estos ataques no sucedieron, no tuvieron lugar, como documentaron los testigos presentes y las observaciones por satélite.



El resultado hoy una Libia  arruinada y en manos del extremismo islámico y las grandes compañías occidentales, que se han hecho con sus recursos naturales y con el Banco de Libia.Ya no sale esto en la televisión.

Las guerras se hacen por motivos de poder, por someter a los rivales y obtener grandes beneficios económicos con ello.