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jueves, 30 de agosto de 2012

Los medios de comunicación y la guerra en Libia


Aprovechando las revueltas de la denominada Primavera árabe de 2011, que en gran parte fueron financiadas y promovidas desde el exterior, principalmente por Washington, 1 comenzó el ataque mediático contra Gadafi. Se lanzaron acusaciones a cada cual más sensacionalista, tanto por las cadenas mediáticas como por parte de organizaciones humanitarias, de que el gobernante libio estaba bombardeando a su propia población. La imagen que se presentaba era horrible: un pueblo sometido a la locura de un dictador que los estaba aniquilando utilizando todo tipo de armas; se hablaba incluso de un genocidio, palabra tan utilizada como manipulada para justificar las guerras.


Portada del diario Público el 22 de febrero de 2011

Esta portada del diario Público de febrero de 2011 que se muestra, es representativa del tipo de información que se dio sobre lo que sucedía en Libia. Se acusaba directamente, y sin ninguna prueba, que el dirigente libio “bombardea al pueblo”, se mostraban también declaraciones de diplomáticos ante la ONU de que era “un genocidio” y se daban cifras de 250 muertos entre los manifestantes. Los demás medios españoles, y los occidentales en general, siguieron este mismo guion, como copias de fotocopiadora emitían la misma versión. El País el 21 de febrero decía: “Varios testigos han relatado la participación en los ataques de la aviación, que ha abierto fuego real contra la multitud” 2, pero pese a que el mismo diario dice que no puede confirmar de forma independiente las afirmaciones, pone el titular: “Gadafi saca los bombarderos para reprimir la revuelta”, y añade:
"Lo que estamos presenciando hoy es inimaginable. Aviones y helicópteros militares están bombardeando un barrio tras otro", ha asegurado Adel Mohamed Saleh, un hombre que se declara activista anti-Gadafi. Según Saleh, contactado telefónicamente por Reuters, los bombardeos se suceden "cada 20 minutos" y están produciendo "muchísimos muertos" (al menos han fallecido ya 250 personas, según la cadena catarí Al Yazira). 2
Y cita a organizaciones de derechos humanos como fuentes de la veracidad de la supuesta matanza contra los civiles:
Las organizaciones de derechos humanos Human Rights Watch y Amnistía Internacional están actuando de portavoz de lo que ocurre en el país, bajo un régimen dictatorial desde hace 42 años. HRW maneja la única cifra con cierta vitola de oficialidad: 233 muertos y un millar de heridos. Pero la cifra podría ser más alta. Fuentes de un hospital de Bengasi han asegurado a Reuters que, sólo en ese centro sanitario, son más de 300 los fallecidos y la FIDH ha dicho que la cifra de muertos se sitúa entre los 300 y los 400. 2
La Vanguardia tampoco se quedaba atrás el 22 de febrero de 2011: “Gadafi bombardea Trípoli”:
La fuerza aérea sobrevoló Trípoli a última hora de la tarde disparando contra los manifestantes que intentaban ocupar la plaza Verde, corazón de la capital. Sin embargo, ni los helicópteros, ni los cazas, ni el fuego de las ametralladoras amedrentó a una población dispuesta al jugarse la vida al todo o nada. "Lo que estamos viendo es inimaginable", afirmaba un residente a Al Yazira. Otra cadena, Al Arabiya, elevaba los muertos ayer en Trípoli a 160. 3
 Es necesario dejar claro, para ver la falta de seriedad y honestidad de este tipo de "periodismo", que la cadena Al Yazira (Al Jazeera) pertenece a la dictadura de Catar y Al Arabiya está dirigida por la de Arabia Saudí, ambos enemigos acérrimos de Libia, como de Siria, e instigadores y partícipes clave en el ataque a estos dos países, tanto por financiar, armar y apoyar a los mercenarios yihadistas que invadieron los dos países comentados.
Bien, visto todo esto, ¿qué había de cierto en todo ello?, ¿bombardeó Gadafi a los manifestantes? Pues no, no lo hizo, los testigos presenciales que fueron al lugar donde teóricamente ocurrieron los bombardeos y los disparos desde los helicópteros contra los civiles, relataron que nada de eso había pasado en sus barrios, que la situación era de tranquilidad. Lo contaba gente real y normal, con nombre y rostros, que estaban o fueron allí:
Según relata el periodista del diario italiano, Bargawi Badri, un ginecólogo libio residente en Trípoli con familia en Italia, recibió ese día una llamada de sus parientes alarmados que estaban escuchando en las noticias que se había producido un bombardeo en el barrio de Fascilum, de Trípoli. Badri, extrañado, les negó esos hechos y les dijo que se encontraba tranquilamente tomando una copa en un café de la zona.Otra “primicia” de las agencias y los medios occidentales fueron las fosas comunes, cuyas fotos han dado la vuelta al mundo en la portada de (casi) todos los periódicos.Mateuzzi se acercó a Tadjoura, suburbio de Trípoli donde supuestamente se encontraba dicha fosa común. La sorpresa fue que no encontró nada. En realidad había un cementerio tradicional donde se realizaba el trabajo habitual y disponía de lápidas normales.La tercera gran primicia apareció también en las páginas de muchos periódicos: “Los rebeldes han conquistado el aeropuerto militar de Mitigar”.El periodista italiano viajó hasta la zona. El aeropuerto estaba tranquilo y vigilado por guardias. No había rastro de los rebeldes... 4
El ejército ruso con su detección vía satélite también confirmó que no habían sucedido estos incidentes ampliamente divulgados por los medios en Europa occidental y en EE.UU., junto a la televisión catarí Al Jazeera y la saudí Al Arabiya.
Los informes sobre Libia movilizando su fuerza aérea contra su propia gente se han extendido rápidamente a lo largo del mundo. Sin embargo, jefes militares de Rusia dicen que ellos han estado controlando desde el espacio –y las imágenes muestran una historia diferente. De acuerdo a Al Jazeera y la BBC, el 22 de febrero el gobierno libio lanzó ataques aéreos sobre Bengasi –la ciudad más grande del país- y sobre  la capital Trípoli. Sin embargo, el ejército ruso, controlando la revuelta vía satélite desde el mismo comienzo, dicen que nada de eso estaba ocurriendo sobre el terreno. En este punto, el ejército ruso esta diciendo que, por lo que  respecta a ellos, los ataques que algunos medios de comunicación estaban comunicando no han ocurrido nunca.
Si hubiese habido tales bombardeos los servicios de aviación y vía satélite de EE.UU. y la OTAN lo hubiesen divulgado a los cuatro vientos y no lo hicieron, porque simplemente no ocurrieron.
Los medios de comunicación, y también afamadas organizaciones humanitarias, volvieron a falsificar los hechos, apartándose de cualquier código ético y profesional periodístico y en absoluto lo hicieron por error o de forma inocente. Ahora tenían la orden de que había que apoyar la caída de Gadafi fuese como fuese y como un  batallón militar siguieron las órdenes. Pero tal actividad no solo supuso la caída de un gobierno no querido por el poderoso mundo de los negocios occidental, debido a que Libia estaba buscando su independencia económica y negociaba y trataba con los otros grandes rivales comerciales del poder económico occidental, China principalmente, sino que se fue a apoyar una revuelta dirigida por lo más reaccionario, siniestro y también criminal del islamismo más violento. Entre ellos teníamos a los seguidores monárquicos del rey Idris, que antes de llegar Gadafi en 1969 dirigía un régimen colonial controlado desde el extranjero; el Frente Nacional para la Salvación de Libia (FNSL), cuya base estaba en Chad, organizado y entrenado por los servicios de inteligencia de EE.UU., Inglaterra e Israel y financiado por EE.UU. y Arabia Saudí entre otros. Este grupo intentó matar a Gadafi en 1984 y también quiso llevar a cabo una invasión de Libia, a la que se opuso Mubarak, el presidente egipcio, en 1985. El FNSL fue parte de la Conferencia Nacional para la Oposición Libia que  tuvo lugar en Londres en 2005 y realizó en 2007 su congreso nacional en EE.UU. También dentro de estos “rebeldes” está la Conferencia Nacional para la Oposición Libia (NCLO), que incluye al  FSNL y que fue creada en Londres en 2005 precisamente por Ibrahim Sahad del FSNL y, por si no fuera poco, está también el Grupo Combatiente Islámico Libio (LFIG) formado en 1995 por mujahideen veteranos en la guerra de Afganistán, que ahora se dedican a hacer la Yihad por el mundo y por Libia y que están vinculados a Al Qaeda. 6, 7 Estos eran los “rebeldes” que luchaban por el pueblo, la libertad y la democracia según los medios de comunicación. Una vez en el poder se ha impuesto la ley Sharia en un país que era tolerante y no estaba dominado por el fanatismo. Ahora estas bandas mercenarias, armadas por occidente y sus socios saudíes y cataríes, asolan al país matando gente y violando mujeres, pero las televisiones ya no retransmiten esas noticias, se olvidaron de estos  derechos humanos. 8, 9 No interesa oír ahora el sufrimiento y el horror en que han convertido a Libia los monstruosos e interminables bombardeos de la OTAN, con miles de víctimas civiles, la destrucción de las infraestructuras y la extensión del fanatismo y el terror por la nueva Libia ultrajada y arruinada. 

Mikel Itulain. Justificando la guerra.
 http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/

 Bibliografía:
(1).   Tony Cartalucci. It´s oficial: “Arab Spring” Subversion is US Funded. 15.4.2011. Land Destroyer Report.
(2). Gadafi saca a los bombarderos para reprimir la revuelta. El País. 21.2.2011.
(3). Xavier Mas de Xaxás. Gadafi bombardea Trípoli. 22.2.2011. La Vanguardia.
(4).  LibreRed. Los medios occidentales mienten para justificar la intervención militar estadounidense. 2.3.2011.
(5).    Russia Today. Airstrikes in Libya did not take place –Russian military. March 2011.
(6).    Peter Dale Scott. Who are the Libyan Freedom Fighters and their patrons. Asia-Pacific Journal, 28.3.2011.
(7).   Tony Cartalucci. US Libyan Policy: Zero legitimacy. Land Destroyer Report, 3.3.2011.
(8).    Susan Lindauer. The Ugly Truth: Video of Libyan rebel beheading Gadhaffi soldier and other Nato war crimes. International. 23.6.2011.
(9).    Iftekhar A Khan. The Lynching of Libya. Global Research. 3.11.2011.

martes, 28 de agosto de 2012

Las masacres del mercado de Sarajevo: ¿quién y por qué se cometieron?




El 27 de mayo de 1992, el día en que la Unión Europea (UE) tenía previsto reunirse para tomar medidas contra los serbios, ocurrió un atentado terrorista contra civiles en Sarajevo. Es la que se conoció como la masacre de la panadería de Sarajevo. La UE presionada  por Alemania, responsable principal en Europa  del inicio de esa guerra, quería acabar ya de una vez con Yugoslavia y esto pasaba por presentar a los serbios como unos nuevos genocidas a los que había que combatir. En consecuencia las noticias en los medios de comunicación se cebaron con los serbios, sin mostrar una sola evidencia que demostrase su autoría. La CBS lo exponía así: “La sangre corría a raudales hoy en la principal calle de Sarajevo. Al menos veinte personas, hombres, mujeres y niños han muerto, y más de cien  han resultado heridas. Los obuses llovían sobre los civiles en la capital de Bosnia. Las atrocidades cometidas en directo por los serbios exigen una ayuda extranjera para todos aquellos que viven en Bosnia sin ninguna esperanza.” Michel Collon corrige algunas cosas que no son ciertas en esta información, no hay pruebas de que fuese un obús, no había ningún cráter en el suelo, por ejemplo, y expone la opinión de un experto  que dice que las heridas son principalmente en la partes inferiores del cuerpo, que  indicaría que fue una bomba colocada en el lugar la causante de este crimen. La información que aparece en Le Monde el 29 de mayo de 1992 también es muy reveladora, habla de las sanciones de la UE decretando un embargo a Belgrado y dice que “al parecer habrán sido necesarias las imágenes dramáticas del bombardeo del centro de Sarajevo por el ejército serbio para que la Comunidad eleve su tono”. Bien, ¿estábamos ante un montaje en el que la UE necesitaba noticias de masacres para realizar las sanciones y estas masacres fueron realizadas por sus socios, los seguidores de Izetbegovic, contra la población de Sarajevo pero culpando a los serbios? Las investigaciones de la ONU indicarían que sí. Se trataba de un hecho tremendamente criminal, para dañar a los serbobosnios y justificar un embargo, preparando un atentado terrorista al que son avisados los medios de comunicación para que lo difundan y acusen al bando contrario de esta atrocidad. Los nazis igual no hubiesen ido tan lejos. Pero los medios de comunicación siguieron con esta gran mentira envuelta en sangre, Le Soir diría que “por fin se sanciona a Belgrado”, De Standaard: “Serbia es la agresora”, La Derniere Heure: “La locura serbia ha vuelto a matar”. Si en algo coincidían todos los grandes medios de comunicación es en dar la versión oficial, la del poder, la que quería el mundo de los negocios para destruir, dividir y someter a Yugoslavia. Los hechos y las muertes no importaban.
Serbia fue el centro de los ataques porque se negaba a desmantelar su sistema público de empresas y servicios, y a someterse a los deseos del mundo corporativo y financiero occidental. Pero pese a todo ello la ONU elaboró un informe en el que se hacía responsable a los seguidores de Izetbegovic de la masacre y añadía que se preparó la masacre haciéndoles poner a las futuras víctimas en una fila tras cerrar la calle previamente a la explosión. Además, los medios de comunicación curiosamente estaban allí.
Nuestra gente nos dijo que había una serie de cosas que no encajaban. La calle había sido bloqueada justo antes del incidente. Una vez que la gente estuvo en fila, los medios de comunicación aparecieron, pero mantuvieron la distancia. El ataque tuvo lugar y los medios de comunicación estuvieron inmediatamente en la escena. Comandante General Lewis Mackenzie. Peacekeeper: The road to Sarajevo, Vancouver, BC, 1993, pp. 193-194.
El general canadiense Mackenzie había sido comandante de la fuerzas para mantener la paz de la ONU en Sarajevo.
The Independent, el 22 de agosto de 1992, saca la información del informe de la ONU, 114  pero ya tres meses más tarde, y el daño ya estaba hecho, con las muertes y el embargo impuesto al que no era el culpable del crimen.
El 5 febrero de 1994 una bomba lanzada sobre un mercado de Sarajevo mata supuestamente a 66 personas e hiere a 200, ocurre otra vez en un momento oportuno, en el día en que los líderes de las tres comunidades  bosnias: croatas, serbios y musulmanes se tienen que reunir para tratar sobre negociaciones de paz y acuerdos. Los musulmanes de Izetbegovic ven que no están consiguiendo lo que quieren y necesitan apoyo externo, ya que las otras dos culturas bosnias: la serbia y la croata, pueden plantear dividir Bosnia. El 18 y 19 de enero de 1994 lo que queda del Gobierno Federal yugoslavo  y Croacia firman un declaración compartida sobre el proceso de normalización de relaciones entre ellos, también hacen lo mismo la República de  Srpska (República serbia de Bosnia) y la Comunidad croata de Bosnia-Herzegovina, pero el lado musulmán controlado por Izetbegovic no firma tal declaración. Hay un motivo, el 11 de enero de 1994 se reúnen en Bruselas en una sesión de dos días los líderes de la OTAN, en esa reunión adoptan un comunicado en el que se dice lo siguiente:
Confirmamos que estamos listos para lanzar ataques aéreos con objeto de prevenir el estrangulamiento de Sarajevo, zonas de seguridad y otras áreas en peligro en Bosnia-Herzegovina.115
La OTAN y EE.UU. presionaron a Naciones Unidas para que les permitiese actuar y así el Secretario General  de la ONU diría que no veía razón para no poder usar la fuerza, en referencia a ataques aéreos, y con las supuestas excusas de proteger a las fuerzas de la ONU y a la población. Esta forma de actuar de Naciones Unidas abría la caja de pandora para futuras justificaciones de nuevas guerras. Era un adelanto de la Responsabilidad para Proteger que aparecería en la Asamblea General del año 2005 de la ONU, y era el “nuevo método” de las guerras, aduciendo razones humanitarias. Se emplearía en Yugoslavia, Irak o Libia y ahora se pretende en Siria. Faltaba pues un pretexto para poner en marcha lo que se tenía preparado y entonces vino el mencionado atentado, con la acusación e indignación contra los serbios, exigiendo un ataque militar contra estos. El ministro belga de relaciones exteriores, Willy Claes, pidió al secretario general de la ONU que ordenase el ataque aéreo sobre las posiciones serbias. Izetbegovic, bastante hipócrita, indicó que escribiría una carta a los estadistas de cuarenta naciones para señalar que los habitantes de Sarajevo se sienten “como condenados a muerte”.116 Hipócrita porque las investigaciones de la ONU apuntaban a sus tropas como responsables, además realizado de forma premeditada con el fin de conseguir el apoyo internacional y a que también él tenía una responsabilidad principal en que se mantuviese el sitio de Sarajevo; ya que desde el lado serbobosnio se ofreció pase libre para los civiles, que fue rechazado por Izetbegovic, estableciendo un cerco dentro del cerco; impidiendo así que los civiles de la zona que controlaba él se pudiesen ir. El general Philippe Morrillon de la ONU, comandante de la UNPROFOR (Fuerzas de Protección de las Naciones Unidas), se quejó de forma enérgica y repetida sobre Izetbegovic porque se negó a llegar a un alto el fuego, también expuso esta queja el general inglés Michael Rose, pese a que el dirigente musulmán tenía garantías y se aceptaban sus exigencias (Ver Brock. Dateline Yugoslavia: The partisan press, 36; Michael Rose. Fighting for peace, London, 1998; Michael Parenti. To kill a nation. The attack on Yugoslavia, London, 2000).
Estaba claro que por parte del gobierno musulmán había otras intenciones, forzar la situación y provocar la intervención extranjera de la OTAN.
Los medios de comunicación no faltaron tampoco a su tarea de agitación y exaltación, de hecho la CNN estaba curiosamente presente allí para ofrecer las imágenes impactantes al mundo, 117 demasiadas casualidades y demasiados intereses en juego, y acusó ya directamente, otra vez sin pruebas, al lado serbio. Las tropas musulmanas impidieron el acceso a dos oficiales de la  ONU, no querían que se investigase. El resultado de las imágenes impactantes de la masacre en la CNN y de la acusación conjunta de los medios de comunicación hacia los serbios tuvo su resultado: “Si hasta ahora tan solo era un tercio [de la población estadounidense] el favorable a una intervención militar americana en Bosnia, tres días después de la masacre el porcentaje aumentó hasta el 50 %”, indicaba el diario austriaco Die Presse.118 La OTAN no tardó en lanzar un ultimátum a las tropas serbias el 9 de febrero, y ya bombardeaba el día 28 y también en el mes de abril. Las investigaciones incidían  que el ataque vino del lado musulmán. El periodista francés de la televisión TF1 citaba unas palabras de Miterrand del año 1995: “Hace unos días el Sr. Boutros Ghali me informó que el proyectil que golpeó la plaza del mercado de Markale en Sarajevo fue un acto de provocación bosniomusulmana.” 115, 117, 118 El hecho de haber cerrado el paso a los investigadores de la ONU tenía sus razones, tratando de ocultar los sucesos reales, entre los que podían estar incluso el haber utilizado cuerpos humanos de disputas anteriores, días antes había habido también combates entre el bando musulmán y el croata, para preparar una escena del crimen más impactante. Ver esta observación en la obra de Michael Parenti, To kill a nation, en las páginas 75 y 76, citando varios testimonios y la conferencia de prensa de la ONU.94 
La información, pese a los obstáculos, fue apareciendo en la prensa más tarde y apuntaba a las milicias musulmanas: Hugh McManners, Serbs “not guilty” of massacre, Sunday Times, October, 1, 1995; David Binder, Bosnia´s bombers, Nation, October, 2, 1995. Otra vez aparecía tarde, cuando el mal ya se había hecho, cuando ya nadie estaba interesado y cuando casi nadie se enteró de esta información ahora sí más veraz.
La situación en la ya antigua Yugoslavia estaba muy tensa en 1995, habían ocurrido los sucesos de Srebrenica en julio de 1995, que estuvieron muy ligados y en realidad que hicieron de cobertura días después a la expulsión de los serbocroatas de la Krajina el 4 de agosto de ese año con la ayuda norteamericana. La Administración estadounidense imponía ya su poder y estaba deseosa de poder atacar y destruir las defensas aéreas serbobosnias, lo que le permitiría también el control de Bosnia. El International Herald Tribune informaba el 31 de agosto de 1995 que: “espías americanos, franceses y británicos habían operado durante meses en la zona serbia para localizar los radares y otras instalaciones que habría que destruir”. En este contexto ocurrió el 28 de agosto otro ataque deliberado sobre civiles, en la conocida como la Segunda masacre del mercado de Sarajevo. La ONU el día 29 ya acusaba directamente a los serbios, sin considerar las evidencias aportadas por los informes de expertos franceses y británicos, además de las declaraciones hechas por el experto en artillería de la ONU el coronel A. Demurenko.117, 118 También el editor francés Jean Daniel le preguntó directamente al Primer Ministro francés Edouard Balladur: “¿Ellos [milicias musulmanas] cometieron esta carnicería sobre su propia gente?”. El Primer Ministro respondió sin dudarlo: “Sí, pero al menos han forzado a intervenir a la OTAN” (No more lies about Bosnia, Le Nouvel Observateur, 31.8.1995, también en: Chronicles: A Magazine of American Culture, January 1997).
No obstante, sin pruebas volvieron a cargar contra los serbios y amenazaron con castigarlos con un ataque militar que se llevó a cabo. Los medios de comunicación volvieron a cumplir con su misión, haciendo ver que era necesaria una intervención militar y así los ciudadanos occidentales pudiesen aprobar el bombardeo, que finalmente sucedió.
Esta demonización mediática de los serbios, falsificando estos hechos, supuso la imposición de sanciones en 1992, el comienzo de bombardeos en 1994 y el bombardeo a gran escala de los serbobosnios en 1995, con más de 3.500 salidas de los bombarderos.
La indignación de muchos  expertos y ciudadanos sobre el tratamiento completamente propagandístico y parcial de los grandes medios de comunicación en relación a la guerra en Yugoslavia se ha terminado por expresar en importantes obras tanto a nivel histórico, periodístico y humano, algunas de ellas las reflejo en la bibliografía. El director del Comité Independiente en Crímenes de Guerra en los Balcanes, Jacobsen, escribió una carta al director del New York Times para mostrar su malestar por la desinformación emitida en este medio: “Su -¿deliberadamente?- información miope sobre Yugoslavia se burla de la reivindicación de su titular a la objetividad.”

La “objetividad” de este tipo de periodismo puede ser vista en la cobertura de los tres  atentados con bomba en Sarajevo: en 1992 –en la Masacre  de la cola de la panadería-, en 1994 –en la Masacre del Mercado de Markale- y en la Segunda masacre del mercado en 1995. De todas estas tres masacres se informó que fueron llevadas a cabo por los serbios de acuerdo a los medios de comunicación de EE.UU., a pesar del hecho de que los oficiales de la ONU y oficiales militares de alto rango occidentales indicaron que había una gran evidencia que indicaba  que las masacres fueron cometidas por los bosnios musulmanes.119
  

De: Mikel Itulain. Justificando la guerra. 
 http://miguel-esposiblelapaz.blogspot.com.es/

Bibliografía:
 94.  Michael Parenti. To kill a nation: The attack on Yugoslavia. Verso. 2000. pp. 50-51..
114.    Leonard Doyle. Muslim ´slaughter their own people´: Bosnia bread queue massacre was propaganda ploy, UN told. The Independent. 22.8.1992.
115. The stage for Markale massacre.
116.   Reacciones internacionales ante la massacre de Sarajevo. Explored. 6.2.1994.
117.  Seán Mac Mathúna. Who was responsible for the market place massacres in Sarajevo? Flame.
118.    Michel Collon. El juego de la mentira. Las grandes potencias, Yugoslavia, la OTAN  y las próximas guerras. Hiru. 1999 pp. 68-75.
119.  Michael Barker. Manufacturing policies: the media´s role in the policy making process. Journalism Education Conference. Griffith University. 29 Nov-2 Dec. 2005.