lunes, 6 de mayo de 2013

HUMAN RIGHTS WATCH: cuando los derechos humanos se utilizan con otros fines.


 Kenneth Roth, Director ejecutivo de Human Rights Watch

Así como Amnistía Internacional es una organización creada en el Reino Unido, Human Rights Watch es la versión propia de los Estados Unidos, aunque Amnistía tiene también importantes contactos con  la administración norteamericana.(1)

A esta organización se le ha achacado, ya de forma repetida, su base de financiación, que proviene por ejemplo de la Fundación Soros a través del Open Society Institute, de la Fundación Ford y de otras corporaciones vinculadas al poderoso mundo de los negocios estadounidense principalmente. (2) También se le ha atribuido el estar dirigida por personas de clase alta y centradas en la visión e intereses de la élite económica de EE.UU, más con el partido demócrata que con el  republicano. (3) No obstante, vamos a centrarnos en sus hechos, en mi libro Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países ya mostraba algunas serias incongruencias y contradicciones en esta organización. En Afganistán, por ejemplo, empezó a justificar la guerra que tenía previsto lanzar EE.UU. contra los talibanes una vez que estos dejaron de ser útiles a la administración norteamericana. Y lo hizo aduciendo que la guerra podía mejorar la situación de la mujeres. Lo que no decía Human Rights Watch (HRW) es que fueron los Estados Unidos los que llevaron a los fundamentalistas al poder y que acabaron con la tolerancia y respeto a la mujer que había  antes en el país.(4) Quien había creado  eso difícilmente lo podía resolver y menos con una guerra. Los hechos lo han demostrado. Hoy los derechos de la mujer son incluso peores que antes de comenzar la invasión hace ya más de diez años. Y lo que es más grave todavía, miles y miles de personas han perdido su vida por esta brutal guerra que la OTAN y EE.UU. han llevado a cabo allí. El país hoy es una auténtica ruina y un centro de fanatismo y violencia, y de negocio para el narcotráfico. ¿HRW no tiene ninguna responsabilidad por ello? Debería tenerla.
Respecto a Irak, HRW también ha mostrado un sesgo importante en cuanto a la acusación sobre los autores de crímenes de guerra. Si bien hizo una labor importante en su informe sobre el ataque de Sadam a los kurdos en la campaña Anfal, pero sin entrar en quién le dio las armas químicas y lo apoyó, no mostró el mismo celo para acusar por crímenes de guerra a EE.UU. o Inglaterra respecto a las sanciones y embargo aplicados a  Irak de los años 1990 a 2003. En el ataque contra los kurdos se pudieron matar hasta ciento cincuenta mil personas, el embargo a Irak causó una cifra de muertes de más de seiscientas mil personas, pudiendo llegar al millón o millón y medio, la mayor parte niños.(4) ¿Por qué esa diferencia de trato? ¿Se trata de condenar por crímenes de guerra o contra la humanidad al gobierno de Irak y de no hacerlo a los gobiernos de EE.UU. o de Gran Bretaña? Estos hechos revelan muchas cosas y tendencias, dejando claro que no hay en HRW una independencia y rigor real para juzgar la vulneración de los derechos humanos en el mundo. Sin embargo, no puede, o mejor dicho no debe, haber una vara de medir diferente para los crímenes contra la humanidad, y claramente se ve que la hay.
En marzo de  2002 el director ejecutivo de HRW, Kenneth Roth, publicó en el Wall Street Journal un  artículo titulado Procesar a Sadam,(5) en un periodo donde tanto la potencia norteamericana como la europea estaban preparando un ataque sobre Irak. Bien, habría que procesar a Sadam, pero con más motivo incluso a Blair o a Bush, porque sus sanciones y la destrucción de las infraestructuras en la guerra de agresión del Golfo mataron a tal vez más de un millón de personas, en su gran mayoría niños. Por tanto, ¿se estaba preparando el terreno para una justificación de una guerra? Los hechos y los tiempos en que se sucedieron conducen a pocas dudas, la guerra vendría meses después, tras haber preparado el terreno previamente y no solo por parte de los militares oficiales.
La infinidad de muertes y  las terribles consecuencias provocadas por los gobiernos estadounidense y británico en Irak con el embargo fueron registradas y publicadas por la revista médica Lancet, cuyas cifras como hemos comentado pudieron llegar o superar al millón de víctimas, pero que no fueron calificadas como genocidio por HRW, calificativo que sí aplicó a la campaña Anfal pese a ser el número de muertos mucho menor. Ya comenzada la guerra contra Irak en 2003, Lancet volvió a informar de esas terribles consecuencias para los civiles, indicando que en los dieciocho meses siguientes al comienzo del ataque en marzo habían muerto unos cien mil civiles. La respuesta HRW por medio de Marc Garlasco, que antes había pertenecido al Pentágono, fue que: “Los métodos que usan son propensos a inflar las cifras por sobreconteo… estos números parecen estar inflados”.(5) Garlasco dijo esto sin haber leído siquiera antes el informe de Lancet.(6). Bien, esta puede ser la diferencia entre alguien que se preocupa por informar con rigor  y por defender los derechos humanos, como Lancet, y quien está por otras intenciones.
La actitud de HRW en la agresión externa contra Yugoslavia siguió también con un doble rasero. Por ejemplo, los ataques aéreos de la OTAN contra civiles si no eran realizados de forma “deliberada”, con el significado, intención y sentido que se le quiera dar a esto, no entraban para Human Rights Watch en lo que sería un crimen de guerra; en cambio, los ataques de los serbios, que no disponían de aviación, ya entraban en lo que sí se podía considerar como un delito internacional:

Entre otras formas de sesgo, HRW  acepta la opinión amistosa de la OTAN de que las muertes de civiles a causa de la alta tecnología de guerra, como los bombardeos aéreos y los misiles no son a primera vista “deliberados” como lo son las muertes de civiles por combates cuerpo a cuerpo o con baja tecnología  militar. HRW mantiene que mientras el primero puede suponer crímenes de guerra si no se llevan con cuidado, los últimos son crímenes de guerra per se.(5)

Como señalan los investigadores Herman y Peterson, tal distinción no puede ser válida para indicar si es o no un crimen de guerra, más si la alta tecnología provoca muchos más daños en los civiles y además  se utiliza en las propias ciudades. Agravado por el empleo que se hizo de bombas de racimo y de uranio y otros productos tóxicos lanzados con los proyectiles. Este comportamiento de la supuesta organización humanitaria es muy diferente respecto al que mantiene en estos momentos con Siria, a cuyo gobierno acusó en octubre de 2012 de utilizar bombas de racimo, mostrando su preocupación. (7). Sin embargo, este hecho ha sido negado tanto por el gobierno sirio como por Rusia, y no hay ninguna evidencia contrastable sobre estas supuestas bombas de  racimo(8). Concluyen los autores, Herman y Peterson, respecto a la distinción que hacía HRW sobre el uso de alta tecnología o no en la guerra deYugoslavia:

Este sesgo de HRW sitúa la protección de los métodos de guerra de los EE.UU. y la OTAN por delante de los derechos humanos.(5)

Y se ve claramente en la muy grave afirmación de Kenneth Roth (HRW), al decir en octubre de 2002 que: “en recientes guerras, las fuerzas de Estados Unidos han cometido errores, incluso violando la ley humanitaria internacional pero no han cometido crímenes de guerra”,(9)¿Qué entiende por crímenes de guerra HRW? ¿Qué episodio de la historia reciente ha olvidado HRW? ¿El despiadado y criminal bombardeo a Yugoslavia?, denunciado por los propios pilotos de la OTAN, (10) ¿la mayor limpieza étnica en Europa tras la Segunda Guerra Mundial en la Krajina en la Operación Tormenta? o ¿los igualmente brutales ataques a Irak en 1991, a Afganistán en 2001 o a Libia en 2011? Todos ellos con miles de civiles muertos, todos enormes crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y buena parte de ellos también genocidio. Volveremos a recordar lo que decía el que fue oficial del Departamento de Estado de Estados Unidos, George Kenney:

Dejando caer bombas de racimo en áreas urbanas muy pobladas no causa bajas accidentales, es un bombardeo de terror a propósito.(10)

También esta organización, Human Rights Watch, volvía a minimizar las víctimas civiles causadas por el lado estadounidense, en este caso la OTAN, en Serbia, indicando cifras de quinientos, cuando los muertos por el ataque directo fueron algo más de dos mil civiles, además de los militares que superaron los quinientos. La cifra total de muertos final fue todavía bastante mayor, por la destrucción del país y sus infraestructuras y, especialmente, por la contaminación con uranio y productos químicos; daños y efectos que todavía perduran.
Como indica Michael Parenti en Killing a Nation, el apoyo firme a  los bombardeos aprobados por la administración Clinton se mantuvo por parte de organizaciones como Médicos sin Fronteras o HRW.(11) Por otra parte se intentaba inflar la cifra de posibles víctimas causadas por los serbios. Richard Dicker, el director del Programa de Justicia Internacional  de HRW, hablaba de cifras  de “centenares de miles muertos y de millones forzados a abandonar sus casas en las cuatro guerras que [Milosevic] perdió imponiendo el nacionalismo serbio”.(5) Estas cifras poco tenían que ver con la realidad, entre otras cosas porque donde no hubo limpiezas étnicas fue precisamente en Serbia, y en la misma Croacia se expulsó a más de medio millón de serbocroatas,(11b) además de que crímenes cometían todos los  bandos y los serbios no más que los demás. El Centro de Documentación y Revisión calculó el número de víctimas en torno a cien mil y en todos los lados.(5) HRW con este procedimiento no riguroso y no responsable lo que hizo fue denigrar públicamente a los serbios, que en el fondo es lo que se pretendía y que era precisamente lo que quería también la administración norteamericana: demonizar a los serbios para que con el apoyo o complacencia popular en occidente, poder atacarles y someterlos sin piedad y sin importar los medios.
La actuación de la OTAN  en Serbia, con su objetivo de hundir a su población y arruinar al país, bombardeando puentes, hospitales, escuelas, medios de comunicación, fábricas, granjas, cultivos, edificios públicos, casas, apartamentos y un largo etcétera, era lo que realmente fue, un horrible crimen de guerra:

Solo un apologista de  la guerra de EE.UU. podía indicar que este propósito y estos objetivos no apuntaban intencionalidad además de revelar crímenes de guerra.(5)

También esta organización mostró su apoyo a los  intereses norteamericanos tratando lo ocurrido en Ruanda y la R.D. del Congo de forma que la administración estadounidense pareciese inocente, así como sus ejércitos títeres armados en la zona dirigidos por Kagame y Museveni, que fueron los que realmente provocaron el mayor genocidio en el mundo después de  la Segunda  Guerra Mundial. Tales crímenes fueron llevados a cabo al principio en  Ruanda y  después especialmente en la invasión de la R.D. del Congo, con el fin de apoderarse y controlar sus riquísimos recursos minerales. HRW acusó principalmente a Francia y a la ONU, cuando el principal responsable era EE.UU. que activó y apoyó ese conflicto. Recomiendo la lectura bibliográfica y el capítulo que le dedico a la República Democrática del Congo en la obra Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países(12),(13),(14).
La función de HRW en Libia y Siria, fue igualmente favorecer los intereses de EE.UU., inventando “informaciones”, como los civiles asesinados por Gadafi en un supuesto bombardeo. Ver el artículo que escribí sobre la actuación de los medios de comunicación y las organizaciones humanitarias en la falsificación de lo que ocurría en Libia: Los medios de comunicación y la guerra en Libia.  En Siria su versión era otra vez la del lado proestadounidense, no queriéndose enterar que grupos islamistas radicales estaban armados  y financiados desde el exterior, creando el terror en pueblos y ciudades:

Human Rights Watch, tal y como hizo en Libia, esperó hasta el último momento posible para admitir lo que los medios alternativos habían  estado informando durante más de un año –que los rebeldes sirios son torturadores, secuestradores, y asesinos terroristas cometiendo generales y sistemáticas atrocidades no solo contra las fuerzas de seguridad, sino contra cualquiera sospechoso de apoyar al Gobierno sirio además de atacar al azar a civiles.

Human Rights Watch sabía desde el principio que la oposición Siria estaba armada y llevaba a cabo una sistemática campaña de secuestro, tortura y matanzas.(15)

Incluso HRW calificó de “incendiaria” la actitud de China y Rusia de vetar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas algún tipo de resolución hacia Siria que permitiese una intervención militar externa.(16) En realidad la actitud incendiaria era la que mantenía HRW y que hubiese sido no vetarlo, vista la experiencia de Libia y la despiadada y brutal guerra que allí ocurrió y ocurre todavía para su población. ¿Qué quería Human Rights Watch?, ¿otra barbaridad como esa?
Los derechos humanos, su supuesta defensa, se han convertido en una ideología para las intervenciones militares y en una estupenda cobertura para los objetivos económicos de las grandes compañías. Por ello no extraña la estrecha relación y financiación de estas organizaciones “humanitarias” con y por las grandes corporaciones y su difusión y apoyo en los grandes medios de comunicación. Unos y otros hacen su papel dentro de un entramado de intereses que poco tienen que ver con los derechos humanos y sí con los del poder político y económico.
Los derechos humanos se deben defender independientemente de esos intereses políticos, económicos o ideológicos. Una organización humanitaria no puede aprobar una  guerra de agresión, no puede justificarla de alguna forma, porque entonces está utilizando la excusa humanitaria para otros fines que nada tienen que ver con los derechos humanos.

En relación a su compañera, Amnistía Internacional, ver esta serie de artículos que publiqué: Amnistía Internacional.

Notas:
(1) Tony Cartalucci. Amnesty International is US State Department propaganda. Land Destroyer. 22.8.2012.
(2) Tony Cartalucci. Soros-funded HRW jumps on Kony 2012 AFRICOM Crusade. 20.3.2012.
(3) Paul Treanor. Who is behind Human Rights Watch (2004). http://web.inter.nl.net/users/Paul.Treanor/HRW.html   
(4) Mikel Itulain. Estados Unidos y el respeto a otras culturas y países. Afganistán. Libertarias. 2012.
(5) Edward Herman, David Peterson y George Szamuely. Human Rights Watch in Service to the War Party. Z.magazine. 25.2.2007.
(6) Mortality before and after the 2003 invasion of Iraq: cluster sample survey. The lancet, Volume 364, Issue 9448, pages 1857-1864. November 2004.
(7) Human Rights Watch. Syria: New evidence military dropped cluster bombs. 14.10.2012.
(8) Moscú niega que existan pruebas de que Damasco utiliza bombas de racimo rusas. Ria Novosti, 15.10.2012.  
(9) Kenneth Roth, Fight the Good Fight, The Guardian, October 22, 2002.
(10)Michael Parenti. To kill a nation: The attack on Yugoslavia. pp. 115-129. 
(11)Ibid. p.145 
(11b) Mikel Itulain. El periodismo español en la guerra de Yugoslavia. Parte IEnlace.
(12) Edward Herman, David Peterson. Paul Kagame: “Our kind of guy”. Voltaire Network. 3.1.2011.
(13) Mikel Itulain. Op.cit. R.D.Congo.
(14)Edward Herman. The Politics of Genocide. Monthly Reviews. 2010.
(15) Tony Cartalucci. A year later, HRW admits Syrian rebels guilty of atrocities, kidnapping, torture, & murder of civilias by Syrian opposition confirmed. Land Destroyer Report. 20.5.2012.
(16) Glen Ford. “Human Rights” warriors for Empire. Black Agenda Report. 15.2.2012.


 





 









miércoles, 1 de mayo de 2013

Las revueltas en Siria no son ni fueron una rebelión popular ni pacífica.

Las acciones de los "rebeldes" (crueles atentados terroristas) no suscitan la indignación de las organizaciones humanitarias ni de los medios corporativos occidentales: Enlace 1Enlace 2


¿Cómo empezaron las revueltas en Siria? ¿Fue un movimiento espontáneo y popular lo que ocurrió?
Bien, veamos algunos hechos relevantes que deben ser tenidos en cuenta para entender lo que ha ocurrido.
En primer lugar, aunque  esto creo que ya lo  saben, en Oriente Medio el colonialismo occidental se ha apoyado históricamente, además de en Israel, en dos movimientos político-religiosos extremistas y bastante fanáticos para controlar aquellos países, estos son el wahabismo y los Hermanos Musulmanes. Estos movimientos implantaban e implantan un férreo control social, anulando las libertades, y así las familias que poseen las corporaciones en Estados Unidos o Europa hacen lucrativos negocios sin ningún contratiempo. Claro está, a costa del desarrollo y de la prosperidad de esos países y de esas gentes, debido a que anulan la soberanía nacional, con la pérdida del control propio de los recursos (la soberanía económica) y de la libertad política. Los Hermanos Musulmanes lucharon con fiereza, financiados por occidente, contra uno de los mayores exponentes de la emancipación de Oriente Medio, Nasser; también lo hicieron contra el padre del actual presidente de Siria y perdieron la partida. El wahabismo se instaló en Arabia Saudí y desde que la dinastía Saud se hizo con el poder a principios del siglo XX, swse anuló cualquier posibilidad de progreso e independencia del país, convirtiéndose en una dictadura títere al servicio británico primero y posteriormente de la élite económica estadounidense, tras la Segunda Guerra Mundial.
El modelo "ideal" de Arabia para el mundo de las corporaciones debía ser exportado a otros países, por ejemplo a Afganistán, o ahora a Libia o Siria.
Los Talibán continuarán posiblemente como los saudíes. Habrá una ARAMCO [el consorcio de compañías petroleras que controlaba el petróleo saudí], gaseoductos-oleoductos, un emir, sin parlamento y un montón de ley Sharia. 1
Por este motivo Siria, un estado secular, no sometido a una tiranía religiosa, es más, con libertad religiosa, incluidos los cristianos, y un estado tampoco sometido económicamente a la potencia mundial actual ni a sus socios, ha estado constantemente en el punto de mira de este mundo económico-militar y fundamentalista religioso.
Si vamos al año 1991, tras la caída de la Unión Soviética, tenemos por caso a Paul Wolfowitz diciendo que había que "eliminar a aquellos viejos regímenes clientes soviéticos antes de que el próximo superpoder venga a desafiarnos". 2 Wolfowitz, subsecretario del Ministerio de Defensa de Estados Unidos y que fue también presidente del Banco Mundial, sabía muy bien  lo que decía. La zona de Oriente Medio fue vital ya desde mediados del siglo pasado y su control suponía el control del mundo. El subsecretario entendió que, tarde o temprano, tras la caída del sistema soviético, emergería otro u otros superpoderes que podrían hacer competencia a los Estados Unidos, en concreto a las élites económicas estadounidenses. Estos otros superpoderes aparecieron, ahora son Rusia y China. De ahí el interés por mantener este control sobre Oriente Medio, y en particular por Siria primero y luego por Irán, ya que son los rivales finales una vez destruido Irak. El general Wesley Clark también revelaría que en el año 2001 en el Pentágono le habían comunicado que se iba a atacar a siete naciones para someterlas: Irak, Siria, Líbano, Libia, Somalia, Sudán e Irán. Todas ellas fueron atacadas de  un modo u otro, bien con invasión militar, con ejércitos mercenarios o con políticos y organizaciones a sueldo, como las revoluciones de color, es el caso de la "revolución de los cedros" en el Líbano, en la que actuó la NED, una organización satélite de la CIA. Los objetivos iban más lejos de Oriente Medio, fijándose especialmente en África. La "Primavera árabe" volvería con estas intenciones, triunfando en el caso de  Libia, Egipto (inicialmente) y Túnez.
Ya en el año 2002 Siria entra en el denominado por la administración estadounidense "eje del mal", siendo amenazada. 4 El mal lo hacía esta administración, la estadounidense, pero se lo achacaba  a otros.
Tras el brutal ataque de Israel al Líbano en el año 2006, donde mató a miles de civiles y no pudo destruir a Hezbolá, la organización chiita que contó con el apoyo de Siria, se empiezan a formar, financiar y armar a mercenarios islamistas vinculados a Al Qaeda, por parte del propio Israel, de Estados Unidos, Arabia Saudí y los mismos hermanos musulmanes sirios, con el fin de crear terror y división entre las comunidades sunni y chiita en Siria. Estos fanáticos se refugiarían en el norte del Líbano. 5 Esto ya pasaba en el año 2007 e iba a preparar el terreno a lo que ocurriría luego en las revueltas poco pacíficas de  2011, a cargo de estos islamistas violentos, principalmente extranjeros. Hay que recordar también que la destrucción de Irak por parte de la potencia norteamericana contribuyó a que organizaciones terroristas como Al Qaeda pudieran por primera vez asentarse con fuerza en este país, y entrasen también en Siria con el apoyo de los Hermanos Musulmanes.
En el año 2008 el Departamento de Estado de Estados Unidos financia una organización, la Alianza para los Movimientos de la Juventud, que serán los que preparen los disturbios y a los líderes que actuarán el año 2011 en la llamada "Primavera Árabe", algo que muestra que dicho movimiento tuvo poco de espontáneo y menos de popular y autóctono.  Detrás de esta alianza estaban organizaciones como Freedom House,  la NED y otras como el International Republican Institute o el National Democratic Institute. Todas ellas bajo el control y orden del Departamento de Estado y de las corporaciones económicas. La "Primavera Árabe" la creo la Administración estadounidense para conseguir objetivos políticos, económicos y militares largamente deseados. Y tuvo para ello la ayuda inestimable de las organizaciones humanitarias y de la propia izquierda. 7, 8
Como consecuencia de todo esto comenzaron las revueltas en Siria. En concreto fueron en una pequeña ciudad del sureste, Daraa, cerca de la frontera con Jordania. Como comenta Michel Chossudovsky, no empezaron por ejemplo en Damasco, donde se pueden concentrar un mayor número de opositores democráticos. Los medios de comunicación corporativos indicaban que la ciudad donde se originaron las protestas tenía 300.000 habitantes, como "informaba" Associated Press, aunque en realidad Daraa tenía 70.000. Esos mismos medios mostraban una escena donde el ejército disparaba sin compasión contra manifestantes pacíficos, matando a varios de ellos, en una represión brutal. Sin embargo, no se informaba de que en esas "manifestaciones pacíficas" se habían asesinado a varios policías. Tuvo que ser precisamente un medio israelí, el Israel National News, que no se le puede acusar de simpatías hacia el Gobierno sirio, quien sí informase de que:
Siete oficiales policías y al menos cuatro manifestantes en Siria han sido asesinados en los choques violentos que surgieron en la ciudad sureña de Daraa...9
Imaginen si en una manifestación en Madrid matan a siete policías, ¿se imaginan la respuesta? Es más, los manifestantes de Daraa muertos, según los testigos, lo fueron también, como los policías, por los disparos de francotiradores islamistas. Al mismo tiempo, se quemaron edificios gubernamentales y otros bienes públicos y privados, en un claro intento de rebelión violenta. No había, por tanto, como se ha dicho, manifestaciones pacíficas en el comienzo, que luego degeneraron al tomar fuerza organizaciones como Al Qaeda. Desde el comienzo los más extremistas y violentos, pertenecientes a los Hermanos Musulmanes, a un flujo enorme de yihadistas extranjeros y a Al Qaeda, llevaron a cabo las revueltas. Los dos primeros forman principalmente el Ejército Sirio Libre, teniendo este como dirigentes a miembros de Al Qaeda.
El Grupo Combatiente Islámico Libio (LIFG) actualmente armando, financiando y comandando brigadas enteras del llamado "Ejército Sirio Libre" (FSA), es calificado como un filial de Al Qaeda por las Naciones Unidas indicado en la resoluciones 1267 (1999) y 1989 (2011), además de ser enumerado por tanto el Departamento de Estado de los Estados Unidos y por el Ministerio de Interior británico como una organización extranjera terrorista y una organización proscrita terrorista, respectivamente. 10
Entre estos dirigentes de Al Qaeda dirigiendo y organizando al Ejército Sirio Libre tenemos a Mahdi al-Harati y a Abdul Hakim Belhaj. El LIFG es el que llevó a cabo, junto a la OTAN, infinidad de crímenes en Libia.


Aquí tienen una combinación explosiva: prensa occidental, de azul Paul Conroy, con sus colegas de Al Qaeda, Mahdi al-Harati y Abdul Hakim Belhaj, a su izquierda. 
La prensa libre defendiendo la libertad y los derechos humanos. Fuente: 10

Detrás de todos estos fundamentalistas y terroristas que entraron y entran en Siria están los poderes occidentales y las dictaduras de Catar y de Arabia Saudí, junto a colaboradores como Turquía e Israel, que los financian, forman y arman con la más moderna y destructora tecnología.
El cuartel general de la OTAN en Bruselas y el alto mando turco estaban mientras tanto elaborando planes para el primer paso en la intervención militar en Siria, que consiste en armar a los rebeldes con armas para combatir a los tanques y a los helicópteros que encabezan la represión del régimen de Assad contra la disidencia. [nombre dado a los  terroristas islámicos] En vez de repetir el modelo libio de los ataques aéreos, los estrategas de la OTAN están pensando más en términos de verter grandes cantidades de anti-tanque y anti-aire misiles, morteros y ametralladoras pesadas en los centros de protesta por golpear a las fuerzas blindadas del gobierno. 11
Esto decían  fuentes de la inteligencia israelí, ellos llamaban disidencia a los yihadistas y a los seguidores de Al Qaeda que habían entrado a Siria desde infinidad de países, principalmente desde Libia, una vez arrasada por la OTAN y por los mercenarios, y desde Arabia Saudí. También pasan por Israel desde Egipto (ver figura 1).
Como hemos comentado, la invasión del ejército de Estados Unidos sobre Irak ya en su segunda fase, en 2003, tuvo unos efectos devastadores para que grupos fundamentalistas y la propia Al Qaeda pudiesen aparecer y ganar fuerza en un lugar donde antes no tenían ninguna posibilidad. Pero esta presencia no fue una consecuencia indirecta de la invasión, sino que los propios servicios de inteligencia estadounidenses, con su embajada  a la cabeza, John Negroponte y su segundo Robert S. Ford, promovieron la creación de escuadrones de la muerte en Irak, con el fin de hundir al país en el caos y de eliminar a la verdadera resistencia a la  ocupación. Negroponte tenía ya un siniestro historial creando escuadrones de la muerte en América Central en los años 80 del siglo XX. 12 Robert S. Ford se convertiría en embajador estadounidense en Siria en enero de 2011 y enseguida empezaron a actuar estos escuadrones de la muerte también en Siria.
El mandato de Negroponte como embajador de EE.UU. en Irak (junto con Robert S. Ford) fue coordinar la embajada de Estados Unidos, dar apoyo oculto a los escuadrones de la muerte y a grupos paramilitares en Irak con vista a fomentar la violencia sectaria y debilitar el movimiento de resistencia. Robert S. Ford como número dos (Ministro Consejero para Asuntos Políticos) jugó un papel central en la embajada estadounidense en este menester. 12
En Siria en esos momentos de la invasión sobre Irak había sectores extremistas que apoyaban y daban cobijo a estos paramilitares y escuadrones de la muerte islámicos, entre ellos estaba el embajador Nawaf Fares. Se estaba creando el nido de  víboras que luego se extenderían y aplicarían su veneno a la propia Siria.
En informes académicos emitidos por el West Point Combating Terrorism Center del Ejército de los Estados Unidos se realizaron estudios donde se mostraba de donde procedía el flujo principal de miembros de Al Qaeda que llegaban a Irak. 13, 14 En ellos se veía que el principal suministrador en número era Arabia Saudí, pero en proporción de habitantes lo era Libia, en concreto de la zona Cyrenaica, donde está Bengasi, y donde empezarían años después las revueltas en Libia. Por tanto, se ve una clara conexión entre la existencia de centros de acumulación de terroristas de Al Qaeda y afines, y el  comienzo de actos de terror, que los medios de comunicación occidentales calificaron como revueltas y rebeliones de  "manifestantes pacíficos".
Las rutas  que usaban los terroristas para llegar a Irak son prácticamente las mismas que ahora se usan para invadir Siria. Todo ello con la complicidad y apoyo de occidente y de sus socios en la región: Egipto, Israel, Jordania, Turquía, Arabia Saudí y Catar.

Figura 1: Rutas para la invasión de terroristas islámicos hacia Siria. Se sigue la red que llegaba a Irak (ver recuadro pequeño), con la diferencia de que Turquía juega ahora una papel más relevante, al ser ahora el objetivo el país sirio. Fuentes: 13, 14

En estos estudios e informes del Combating Terrorism Center también se vio cuales eran los principales centros de Siria donde se acumulaban terroristas de Al Qaeda durante la guerra contra Irak. En el gráfico siguiente se puede ver que eran lugares como Dayr Al-Zawr, en el sureste cerca de la frontera iraquí, Idlib, cerca de Aleppo, y en Daraa, donde se originaron las revueltas. Bien, esos sitios son precisamente los epicentros de estas revueltas en Siria, y no por casualidad. La presencia de Al Qaeda y de otros fanáticos a sueldo significó lo que pasó primero en Irak, luego en Libia y ahora en Siria: un ataque directo a la soberanía, a la libertad y a la tolerancia de estos países por mercenarios, principalmente extranjeros, financiados y armados por el poder económico y político occidental. Esa es la misión de Al Qaeda, sus filiales y de salafistas o wahabitas. Ver este artículo sobre Al Qaeda, sus orígenes y su función: Al Qaeda.


Figura 2: A la izquierda gráfico donde se indican las principales localidades y zonas de donde procedían los terroristas de Al Qaeda (o grupos afines comos los Hermanos Musulmanes) en Siria durante la guerra contra Irak. A la derecha principales centros de donde emanó la "rebelión". Hay una coincidencia clara entre uno y otro. El país se llenó de células y centros de terroristas latentes y luego atacaron al país con la ayuda externa occidental y de los países de Oriente Medio sometidos al poder estadounidense: Turquía, Israel, Jordania, Egipto, Arabia Saudí o Catar. Fuentes: 13, 14.

Las revueltas en Siria no son una rebelión popular, sino una guerra de agresión utilizando mercenarios, llevada a cabo por terroristas islamistas que actúan como legión de choque al servicio de los intereses de las corporaciones occidentales y de sus socios locales ya nombrados, para eliminar la libertad y la soberanía económica y política de un país, en este caso Siria, antes lo fueron Libia o Irak.
Visto todo esto vean la falsificación y el apoyo a estos crueles islamistas y a la agresión militar externa que hacía el periódico corporativo El País en su editorial del 3 de agosto de 2012: La batalla por Alepo.


Las dimensiones de la guerra civil siria y su insoportable asimetría hacen inaplazable una intervención exterior que vaya más allá del envío de armas a los rebeldes por Turquía y Catar o de la ayuda menor de la CIA autorizada por un ambiguo Obama. Como toda fuerza de origen popular, los insurgentes sirios, pese a su arrojo, carecen del armamento y la disciplina necesarios para derrotar a un Ejército pertrechado y con licencia para aniquilar a sus compatriotas. La parálisis occidental, alimentada por los riesgos a corto plazo, ha acentuado las dimensiones del horror. Estados Unidos en particular, tras casi un año de estériles iniciativas diplomáticas, certificadas ayer con la renuncia de Kofi Annan, debe ponerse al frente de ese esfuerzo y establecer una cooperación formal con el Ejército Libre de Siria.

PS:
Estados Unidos ya financiaba a los Hermanos Musulmanes y afines a ellos en Siria desde al menos 2006 para derrocar a Bashar al Assad: Enlace.



El dinero llegaba desde el exterior: Enlace


Estados Unidos y las dictaduras del Golfo como financiadoras del "Ejército Sirio Libre" y otros mercenarios: Enlace.



Al Qaeda en Libia ofreciendo armas al "Ejército Sirio Libre" en Siria: Enlace.


Informes sobre el origen de la guerra en Siria:

Referencias-Notas:
(1) Phil Gasper. Afghanistan, the CIA, Bin Laden and The Taliban. International Socialist Review. November-December 2001.
(3) Interview du Général U.S Wesley Clark. Democracy Now! 2.3.2007.
(4) Axis of evil. Source Watch. Enlace
(5) Tony Cartalucci.  US, Israel, and Saudi Arabia have plotted bloodbath for years. Land Destroyer, 2.6.2012.
(6) Tony Cartalucci-Nile Bowie. War on Syria. Gateway to WWIII. 2012. p7. (libro muy recomendable).
(7) Mikel Itulain. Amnistía Internacional. Enlace
(8) Mikel Itulain. Cuando la izquierda se deja arrastrar por el poder económico. Enlace
(9) Michel Chossudovsky. Syria: Who is behind the protest movement? Global Research, 3.5.2011.
(10) Tony Cartalucci. UN designates "Free Syrian Army" affiliates as Al Qaeda. Land Destroyer. 12.8.2012.
(11) DEBKAfile, NATO to give rebels anti-tank weapons, August 14, 2011
(12) Michel Chossudovsky. The Pentagon´s "Salvador Option". Part II. Global Research.  16.8.2011.
(13) Tony Cartalucci. NATO Using Al Qaeda Rat Lines to Flood Syria With Foreign Terrorists. Land Destroyer. 25.10.2012.
(14) Al Qa´ida´s foreign fighters in Iraq. Harmony Project. Combating Terrorism Center at West Point. 2007.